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Ricardo Aure




Ricardo Aure, de 61 años, empezó en La Nueva Provincia en 1973 como colaborador de la sección Deportes. También se desempeñó en SocialesLocales y Vida Cotidiana. Durante su publicación, coordinó la revista Reflejos (publicación de información local que salía los sábado).


Se formó como periodista deportivo en el Círculo de Periodistas Deportivos de Bahía Blanca. El deporte fue su “puerta de entrada” donde estuvo hasta 1986. Su último trabajo ahí fue el comentario del partido Argentina-Colombia[1], el cual clasificó a nuestra selección al Mundial de Méjico.

Actualmente, produce el suplemento Domingo y colabora en las secciones del diario que lo requieran. Asimismo, el verano pasado, trabajó en El Mundo del renovado diario La Nueva[2].

CM: ¿Cómo generás la noticia diariamente?

RA: Me ayudó mucho haberme formado sin tantos medios, sin comodidades. Había que estar todo el tiempo buscando temas, armando fuentes, armando agendas, y eso es lo que hago hasta el día de hoy. También escucho otros medios, pero, sobre todo, estando en la calle, subiéndome al colectivo y yendo a la villa, por ejemplo. Afuera de la redacción es donde pasan las cosas.


CM: ¿Qué importancia le das a la imagen en tus artículos?

RA: Antes diagramábamos nosotros. Ahora consensúo la elección con el jefe de diseño o con quien esté a cargo de la foto. Buscamos una imagen que sea representativa. Si es una foto de tapa, tiene que ser una imagen muy elocuente, atractiva y muy atrapante, para que las personas quieran comprar el diario. Actualmente estamos a “años luz” para competir con otros medios de noticias, que ya hablaron de cierto hecho antes que se publique el diario.


Ahí está el impacto de la imagen, que produzca la sensación de “este diario me gustaría verlo”. En un artículo, no existe el fotógrafo sin el texto y no existe la foto sin el texto, van de la mano insoslayadamente. Es una ironía del fotoperiodista creer que arregla todo solo con la imagen, aunque un texto creativo y fundado es necesario en todas las páginas, los fotorreportajes no son significativos sin un discurso.

No obstante, el 80 por ciento de una nota es la imagen pero esa proporción sin el 20 por ciento restante que le otorga un texto justo para ser completo, se vuelve un 40 por ciento. He visto fotorreportajes que son una “chanchada” por no poseer el fundamento que les otorga la narración.  A no ser que el fotoperiodista también redacte, lo cual lo hace interesante.


CM: ¿Cómo coordinás con el fotógrafo para hacer una nota?
RA: Trabajo en sociedad con el fotógrafo. De hecho, a veces les pido determinados planos porque sé lo que voy a escribir después. Por ejemplo, una vez fuimos a hacer una nota a Villa Miramar y le sugerí al reportero gráfico que mostrara las viviendas, tanto el exterior como el interior, y cómo vivían, además de los rostros de las personas que habitaban ahí. Para mí, eso es el fotoperiodismo.


CM: ¿Cuáles son los criterios éticos al momento de seleccionar una foto?RA: Hay que tratar de mostrar lo que pasa tal cual está. Sin embargo, en situaciones de dolor prefiero fotos más discretas. Por ejemplo, recuerdo las fotos que recibíamos de la Guerra de Irak de los soldados calcinados. De todos modos, no es lo mismo poner la foto de un soldado iraquí colgado y quemado que la foto de un vecino de Bahía Blanca decapitado dentro de un auto. Creo que hay que manejar el dolor con el máximo respeto y prudencia.

Ricardo Aure: más de 4 décadas de periodismo y un hasta luego
Foto: archivo La Nueva.


CM: ¿Cuáles son los cambios tecnológicos actuales?

RA: Son arrasadores. Las nuevas generaciones no tienen ni idea de lo que era el cierre de redacción de cada día, era una “guerra” con el traqueteo de las Olivetti[3], las máquinas de escribir. El diario no salía nunca antes de las 3 o 4 de la mañana, era un esfuerzo impresionante y la calidad era ínfima comparada a la que se ofrece ahora. Igualmente, es muy difícil comparar porque parece que uno está viendo una película en blanco y negro, que uno está exagerando.


El cambio me parece positivo y muy acelerado. Por ejemplo, en mis comienzos, yo iba a cubrir un partido de fútbol de la Selección Argentina a Buenos Aires, que terminaba a las 12 de la noche, y cuando terminaba tenía que correr hasta la Avenida Libertador para tomar un taxi para ir a escribir al hotel. Una vez terminado el comentario,  lo tenía que pasar por teléfono y alguien en el diario lo grababa para luego transcribirlo. Luego, yo le hacía los apuntes, más las entrevistas, así que te imaginarás la labor que significaba todo esto.


En el campeonato de fútbol realizado en Argentina en 1978 , cuando nos tocaba viajar a ciudades que estaban lejos, el fotógrafo se volvía cuando terminaba el primer tiempo del partido para poder enviar las imágenes. El fotógrafo salía con 4 o 5 fotos solamente en el rollo y lo acompañaba en el revelado para ver si había “agarrado” el gol. Ahora te “gatillan” el partido. He trabajado con fotógrafos muy talentosos que con cuatro fotos te hacían maravillas. Esto demuestra que el ingenio y el talento pueden más que la tecnología. Siempre es así.


CM: ¿Qué opinión tenés del uso del Photoshop?

RA: Es una traición. De todos modos, hay que ver las circunstancias pero una foto periodística es la que muestra qué es lo que pasó de verdad. 
La ética está en la conciencia de cada uno. No hay manuales de ética hay conciencias personales. Hoy en día, con la tecnología, no hay límites.

CM: ¿Considerás que los distintos dispositivos digitales que capturan imagen son una amenaza a los fotoperiodistas?

RA: Hay que aceptarlo, son las reglas de hoy. Con muchos fundamentos, los analistas sostienen que los medios gráficos estamos en la agonía. A partir de que los diarios más importantes del mundo salgan solamente los fines de semanas, el resto va a seguir la tendencia. Los diarios van a tener que ser más originales y buscar lo que nadie vio, el periodista va a tener que moverse mucho más para exhibir lo que no salió. Va a tener que ser creativo y rápido.


CM: ¿Qué opinión tenés de la profesionalización del fotoperiodismo?

RA: El fotógrafo tiene que tener los ojos de periodista todo el tiempo, no solo cuando está trabajando sino también cuando anda por la calle o estando en su casa; es fotógrafo todo el día al igual que el periodista.


Me parece que tiene que tener una formación técnica y, por sobre todo, talento. El talento de abrir los ojos y ver lo que nadie ve. Es nocivo cualquiera que trabaje indiferentemente y no se dé cuenta de la importancia de estar en un medio de comunicación. El que no tiene pasión se vuelve una persona oxidada, porque hace algo que no le gusta y por compromiso. Lamentablemente lo veo todo el tiempo.

Después de 41 años de trabajo es fácil reconocer una foto y/o un texto sin entusiasmo, muchos se dan cuenta pero no lo quieren ver. No juzgo, es un problema de cada individuo. Lo que quiero destacar es que esta profesión sin pasión es aburrida.


La persona para ganarse la vida en un medio de la comunicación tiene que estar donde ocurren las cosas, si no es un oficinista más.


CM: ¿Cómo diagraman la página de la sección “El Mundo” del diario?

RA: Actualmente, se trabaja con plantillas prediseñadas. Es algo a lo cual me rebelo porque lo hace todo “chato”, le quita creatividad, es siempre lo mismo.

CM: ¿Cómo tratan la elección de las fotos que llegan de las agencias de noticias para la sección “El Mundo”?

RA: Nosotros tenemos el servicio de Reuters[4] y también puede ser de EFE[5]. La gran mayoría de los textos también son de los cables, los cuales debo chequear cuidadosamente porque, en varias ocasiones, vienen con errores de ortografía y de sintaxis. Intento que la foto que elija sea la más distintiva de la nota que se va a publicar. Por ejemplo, si el artículo es sobre una personalidad importante, prefiero un primer plano que destaque su gestualidad. Si, por el contrario, es sobre una manifestación, distingo una foto que subraye la magnitud de la movilización.


CM: ¿Cuáles pensás que son los principales desafíos de la actividad en el futuro?

RA: A pesar de que me quedan 4 años de actividad profesional, trato de aprender todo el tiempo, de mejorar mi lenguaje, de hacer notas más profundas y, si no son profundas, que sean divertidas. En función del cariz del artículo, hay que darle el tono correspondiente.

La pasión no la podes imponer; si no la tenés, no la tenés. El periodismo gráfico está entrando en un callejón sin salida.

[1]https://www.youtube.com/watch?v=wzEHg5NBvcI
[2]http://www.lanacion.com.ar/m1/1646951-cambios-en-el-diario-la-nueva-provincia
[3]https://es.wikipedia.org/wiki/Olivetti
[4]http://ar.reuters.com/
[5]http://www.efe.com/efe/noticias/america/2

By Cesar Luis Muzi

Magíster en Medios & Comunicación Management en Macromedia University (Múnich, Alemania). Licenciado en Periodismo en la Universidad del Salvador (Buenos Aires, Argentina). Fotógrafo profesional de Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) y de la Escuela Argentina de Fotografía (EAF) con Alfredo Willimburgh.

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