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Todos los días los principales políticos de nuestro país entran a Twitter para comentar la actualidad nacional y criticar a sus opositores. Por ejemplo, el ex presidente, Mauricio Macri, prefirió Facebook para promocionar su candidatura presidencial para 2011. Y por otro lado, el el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, y el ex canciller Héctor Timerman fomentan las actividades del gobierno de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien también había incorporado Twitter a sus actividades diarias.

Foto: Roberto Garagiola


Al mismo tiempo, estas nuevas herramientas digitales toman también relevante protagonismo en campañas solidarias o cuando una catástrofe pone en crisis los sistemas de comunicación tradicionales, como sucedió en Haití y Chile después de los recientes terremotos.


Citando el caso de la Cancillería argentina, @CancilleriaARG, su ex Director de Prensa, Ministro Marcos Lohlé explicó que para esta incursión en esta red social debe haber influido que el Canciller actual venía con una experiencia de varios años como Embajador en los Estados Unidos donde la práctica de comunicar a través de nuevos medios está mucho más incorporado. También complementa que “recaudan millones en una hora cuando hay una catástrofe en una hora o consiguen la toma de una embajada mandando mensajes.”

Por otro lado, el licenciado en marketing político, Daniel Gutiérrez, aduce que los políticos lo usan para mostrar sus pensamientos en un contexto determinado. “El Twitter es una herramienta frívola que está instalado en cierto grupo determinado. Hay una carrera de popularidad. Es muy egocéntrico.”, insinuó el director de la carrera de publicidad de la Universidad del Salvador. 

Licenciado Daniel Gutierrez


Gutiérrez señaló que Twitter puede ser utilizado para mostrar la intimidad y el perfil de un candidato, puede ser humanizada la comunicación, mientras éste no esté utilizado por otra persona. No obstante, el licenciado afirma: “No creo que nadie vaya a votar por lo que dice un tweet. No hay una relación directa entre los seguidores de un usuario político y la intención de voto. Muchas veces solo se siguen para controlarse hay que tener en cuenta que no siempre es la figura política que tweetea, sino que tiene gente que opera sobre su Twitter. Es interesante por el feedback pero es el medio más efímero. Hay gente que se fanatiza porque es una vidriera.” 


En oposición, el Ministro Lohlé expresa que a través de las redes sociales se puede producir una fuerte participación masiva de personas orientadas hacia uno u otro objetivo. “El Twitter puede cumplir un papel muy importante para que la gente salga a la calle puede pasar o va a pasar, y que el Twitter vaya a influir en las elecciones va a pasar”, declara el ex Director de Prensa. 

Por su parte, Gutierrez alega que esta red social toma mucha fuerza a través del uso que le da el espectro político, partiendo del hecho que no hay filtro, no está mediado por los medios de comunicación. Eso es la ruptura. Él remarca que Twitter es un intercambio de egos, un espacio público cerrado como los griegos, donde solo los ciudadanos[1] pueden acceder.


Lohlé adhiere que “es una zona que no está clara, es una zona gris, porque al no haber mediación el mensaje particular y el privado conviven, se potencian, se orientan. Es bastante misterioso como va a evolucionar eso, también hay un tema político-ético que tampoco está muy indagado por la academia ni por la psicología social, es algo que arranca ahora y no sabemos cómo va a llegar a hacer.”


Asimismo, el ministro apuntala que “la relación de los medios y los dirigentes políticos es siempre una relación de tensión y de conflicto, y de disputa de poder. Twitter es una herramienta en favor de una comunicación directa entre los dirigentes, las autoridades y la comunidad. Esto es un gran cambio. Es inútil pelear con la tecnología, lo que hay que hacer es adaptarla en beneficios que una sociedad requiere apuntándole a un interés general. En el caso nuestro es poner la política exterior a servicio del país, de mantener la paz, de tener buenas relaciones con los demás países, de mejorar las condiciones de vida de la población a partir de los intercambios comerciales. Nosotros utilizamos las nuevas tecnologías para acercarnos a todos los sectores que son destinatarios de nuestros mensajes.”

El ex Canciller Timerman con el ex director de prensa de la Cancillería Marcos Lohlé. Foto: Roberto Garagiola

El ex director de prensa indica que puede ser una nueva forma de democratización. Si lo que se entiende es participación en defensa del interés general y es una forma de reciprocidad. 


Conjuntamente, él cree que “siempre hay un interés general que predomina por el interés particular”, que puede ser utilizado para la presión política, si se entiende presión como una acción de interés particular y de grupo. Esto es algo negativo.


Vale destacar que injerencia política mediante las redes sociales es vital la influencia en la militancia y activismo que puede generar. El activismo que enfrenta al estado global actual aborda dificultades profundas. El activismo de alto riesgo es un fenómeno de lazos fuertes.

Este molde asoma frecuentemente. Malcolm Gladwell[2] cita un estudio sobre las Brigadas Rojas italianas en donde encontró que el 70% de los reclutas tenían por lo menos un amigo cercano en la organización antes de ingresar. Lo mismo sucede con los hombres que se unieron a los muyahidines en Afganistán.


El arquetipo de activismo mancomunado con las redes sociales no tiene nada que ver con esto. Los escenarios de las redes sociales se construyen alrededor de lazos débiles. Twitter es una forma de seguir (o ser seguido por) gente que uno probablemente jamás conoció. Facebook es una herramienta para organizar eficientemente a los conocidos, para estar al tanto de las vidas de gente que, de otra manera, uno no estaría en contacto. Por eso uno puede tener mil amigos en Facebook, cosa que nunca pasa en la vida real.

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Los entusiastas de las redes sociales sin duda nos querrán hacer creer que el trabajo de Martin Luther King en Birmingham hubiera sido infinitamente más fácil si hubiera podido comunicarse con sus seguidores por Facebook o si hubiera mandado tweets desde la cárcel. Pero las redes son desordenadas: piensen en el constante patrón de corrección y revisión, debate y enmienda, que caracteriza a Wikipedia.

 
Si Martin Luther King Jr. hubiera intentado hacer un wiki-boicot en Montgomery hubiera sido aplastado por la estructura del poder blanco. ¿Y de qué sirve la comunicación digital en una ciudad donde el 90% de la comunidad negra puede ser localizada cada domingo en la iglesia? Las cosas que Luther King Jr. necesitaba en Birmingham, disciplina y estrategia, son cosas que las redes sociales no pueden brindar.


Las redes sociales hacen que sea más fácil para los activistas expresarse, y más difícil que esa expresión tenga un impacto. Los instrumentos de las redes sociales están muy bien preparados para hacer que el orden social existente sea más eficaz[3].

[1]Etimológicamente, el término tiene su origen en ciudad, ya que originalmente ésta era la unidad política más importante. Con el tiempo la unidad política pasó a ser el Estado y, hoy en día, nos referimos a ciudadanos y ciudadanas respecto a un Estado. Aunque las mujeres, en la Grecia Antigua, tenían privado el derecho a todo tipo de participación en la vida política, con el tiempo, el requisito económico se tornó prescindible, ya que los triremes (barcos atenienses impulsados a remo) eran movidos, justamente, por los remeros, quienes reclamaron sus derechos políticos por participar en la defensa de la polis. El concepto fue adquirido y desarrollado posteriormente por el Imperio Romano.[2] (nacido británico el 3 de septiembre de 1963) es un periodista, escritor y sociólogo canadiense. Reside en Nueva York. Ha estado trabajando para The New Yorker desde 1996. Es conocido principalmente por ser autor de los libros: The Tipping Point (2000) (traducido como La clave del éxito), Blink, The power of thinking without thinking (2005) (Inteligencia intuitiva: ¿por qué sabemos la verdad en dos segundos?), Outliers (2008) (Fueras de serie: Por qué unas personas tienen éxito y otras no), What the Dog Saw: And Other Adventures (2009) (Lo que dijo el perro: y otras aventuras)
[3] http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-6505-2010-10-03.html

Por Cesar Luis Muzi

Magíster en Medios & Comunicación Management en Macromedia University (Múnich, Alemania). Licenciado en Periodismo en la Universidad del Salvador (Buenos Aires, Argentina). Fotógrafo profesional de Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) y de la Escuela Argentina de Fotografía (EAF) con Alfredo Willimburgh.

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