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A través de la era digital, que aún está en proceso de descubrimiento acelerado, se ha transformado la manera de hacer comunicación, especialmente con la expansión revolucionaria de Internet y sus capacidades multimedia. 

Foto: Alfredo Willimburgh 

Esto ha llevado la fotografía a un crecimiento continuo en cuanto a la importancia de transmitir el mensaje en la población y causar un gran impacto en la misma (téngase en cuenta la casi obsesiva fascinación de las personas por tomar fotos todo el tiempo, a través de sus celulares y/o electrónicos y compartirlas luego en las diferentes redes sociales).

Además, se produce una significativa reducción de tiempo en la emisión de la información a la que acceden millones de personas, no solamente al eliminarse el proceso de revelado sino también por la cantidad de dispositivos que permiten acceder a la información en el instante en que se genera.

Esto ha provocado la imposición de la inmediatez tanto en los medios de comunicación como en las relaciones humanas en general. La celeridad y la variabilidad de fuentes han generado más opciones a la hora de obtener información. No obstante, la preocupación por comunicar antes que todo lleva a desinformar y confundir el mensaje. 

Vale señalar que esto suele suceder tanto consciente como inconscientemente. Los mensajes subliminales (sub-liminal: por debajo del umbral) son aquellos que acceden a nuestro sistema cognitivo sin que nos percatemos conscientemente de que esto sucede.

Los procesos de organización de los estímulos primarios no funcionan sólo a nivel de lo que nuestra atención enfoca. Los conceptos de figura y fondo, en situaciones reales, no son tan simples como en un diagrama didáctico. A una de las figuras se le presta la mayor atención y es percibida de forma consciente. Pero aún el fondo se compone de un número indefinido de figuras secundarias, de las cuales no estamos al tanto de manera consciente, y penetran en nuestro sistema a través de los llamados “canales colaterales”. A estos estímulos se les denomina subliminales.

Por otra parte,  hay que señalar que los portales de los diarios disponen del direccionamiento de la información que, a su vez, se puede tergiversar no solamente mediante software de retoque de imágenes sino también con una publicación parcial de la imagen o un epígrafe tendencioso.

Igualmente, es importante que, además de conocer la filosofía del emisor del mensaje, también se sepa comprender el uso de las imágenes y símbolos como herramientas fundamentales en la comunicación actual. Se supone que hoy es posible registrar cada momento del transcurrir de nuestra vida y, por esto, tornarla más real al poder mostrarla al resto del mundo.

Sin embargo, toda imagen está ligada a la subjetividad del sujeto que la realiza y por lo tanto, no constituye una visión objetiva de esa realidad que se quiere retratar, sino una forma de transmitir el mensaje del emisor.

Esta forma puede ser influyente en la capacidad de decisión del lector, incluida su vida social, su posición política, una resolución económico-financiera o su simple opinión.

Todo medio de comunicación considera esto y utiliza la fotografía no solo para graficar los sucesos sino también para insertar su efecto emocional.  La comunicación siempre estuvo ligada a lo psicológico así como al análisis de la noticia. Sin embargo, muchos medios abusan de esta característica para transformar lo analítico en manipulación del mensaje.

La fotografía que acompaña a la noticia puede cambiar la lectura que se hace de esta y dar un preámbulo de su espíritu, no solo generando la atención del lector sino sugiriendo cómo debe vivirla. Por ejemplo: ver la foto de un niño muerto en una nota acerca de un conflicto bélico nos predispone a leer la misma con un sentimiento de repudio y consternación.

La imagen se conecta directamente con el título, otro factor predominante, y para terminar de subrayar la subjetividad de la misma cuenta con el relato del epígrafe. De esta manera, estaría sacudiendo  nuestra escala de valores antes de leer el primer párrafo de la noticia.

El Maestro Alfredo Willimburgh dando clases de fotografía publicitaria

Según Ferdinand de Saussure, el signo comprende dos términos psíquicos asociados y unidos en nuestra mente. Es una entidad psíquica de dos caras. La primera de ellas es el concepto y la otra es la imagen acústica. El concepto es lo abstracto del signo, (significado), entre ellos hay relación recíproca entre ellos la imagen acústica (significante) es la huella psíquica (recuerdo) del sonido. Por ejemplo: un árbol, el significante es el sonido, la huella formada por el sonido á-r-b-o-l; el significado, las características general de todo árbol. El dibujo es un referente extra sígnico.

“¿Qué es lo que sabe mi cuerpo sobre la Fotografía? Observé que una foto puede ser objeto de tres prácticas (o de tres emociones, o de tres intenciones): hacer, experimentar, mirar. El Operator es el fotógrafo. Spectator somos los que compulsamos en los periódicos, libros, álbumes o archivos, colecciones de fotos. Y aquél o aquello que es fotografiado es el blanco, el referente, una especie de pequeño simulacro, de eidôlon emitido por el objeto, que yo llamaría de buen grado el Spectrum de la Fotografía porque esta palabra mantiene a través de su raíz una relación con espectáculo y le añade ese algo terrible que hay en toda fotografía: “el retorno de lo muerto”, destaca Roland Barthes (2013).  

El teórico Sebastià Serrano define la semiótica como una de las disciplinas que lucha por lograr su propio status quo científico. Además, señala que esta disciplina ha querido y quiere constituirse en una especie de metalenguaje que de cuenta de todos los signos que nos rodean: desde los más convencionales y constituidos, pasando por los más sofisticados, hasta llegar a los más simples y  humanos, como pueden ser una mirada o un silencio.

Cuando se lee un artículo periodístico se puede estar de acuerdo con las opiniones presentadas, o pueden contextualizar los hechos de una manera que tenga sentido. Sin embargo, hay que considerar que se están presentando los hechos de una manera que se ajuste a la agenda del medio de comunicación y siempre hay que pensar por uno mismo: ¿Cómo podría presentar estos mismos hechos un medio antagónico?

Por Cesar Luis Muzi

Magíster en Medios & Comunicación Management en Macromedia University (Múnich, Alemania). Licenciado en Periodismo en la Universidad del Salvador (Buenos Aires, Argentina). Fotógrafo profesional de Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (ARGRA) y de la Escuela Argentina de Fotografía (EAF) con Alfredo Willimburgh.

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