Hay en la Argentina entre 150 y 200 mil personas que cartonean y reciclan de manera independiente. Las cooperativas tomaron un lugar crucial en épocas de pandemia para organizarlos, darles diginidad y sustento.  

La recolección, transporte y tratamiento de residuos es una de las actividades esenciales desde el inicio de la cuarentena según el decreto 297/2020. Pero esta norma no se cumplió en su totalidad ya que la recolección y tratamiento de materiales reciclables está delegada a un sector mayoritariamente informal y escasamente regulado de la economía: miles de cartoneros y cartoneras en todo el país vieron impedida su movilidad y por ende su capacidad de trabajo. 

Desde la cuarentena, sus ingresos desaparecieron de un día para el otro, al no poder juntar y vender materiales como cartón y papel (principal fuente de ingresos), aluminio,plásticos, entre otros. Las cooperativas de cartoneros y cartoneras se convirtieron en eslabones fundamentales para paliar el hambre en los rincones más vulnerables del país por medio de comedores comunitarios donde el Estado aun no llega, repartiendo alimentos u organizando ollas populares.

Según la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR) hay en el país entre 150 y 200 mil personas que cartonean, con realidades muy heterogéneas. El número de trabajadores crece y decrece en función de la realidad económica y social que vive el país. Hay quienes lo toman como un trabajo diario y es su única ocupación, y otros lo practican de manera intermitente.

Se trasladan varios kilómetros y se organizan en rutas con sus bolsones y carros, entre barrios y ciudades buscando aquellas zonas más ricas en materiales recuperables. Si bien avanzaron fuertemente en su organización gremial, desde el Sindicato de Asura, es un trabajo altamente desprotegido: sin ingresos fijos asegurados, sin jornadas laborales determinadas, sin licencias con goce de sueldo, obra social ni jubilación, a lo que se le suma el riesgo de la actividad misma, agravadas por este contexto en donde permitir su desarrollo podría exponerlos a contagiarse de coronavirus.

Cerca de quince mil cartoneros y cartoneras están nucleados en cooperativas a lo largo y ancho del país. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hay casi seis mil agrupados en cooperativas, que son parte del sistema formal de recolección del gobierno. Por ello, además de recibir ingresos en función de lo que recolectan, perciben ayudas sociales. En otros distritos, hay cooperativas de cartoneros que funcionan al margen de cualquier relación con los municipios, es decir que recuperan materiales con valor y los comercializan, pero sin ninguna política pública que enmarque o guíe la recolección de estos materiales. También están quienes salen solos y no necesariamente todos los días en casi todas las ciudades del país, incluida la Capital Federal. En el último escalón están aquellos y aquellas que buscan material en los basurales a cielo abierto, una problemática que genera contaminación ambiental, en el agua, y accidentes.

Desde el Sindicato de Asura (Asociación Sindical Única de Recicladores Argentinos ), conducido a nivel nacional por el Sr. Fabián Framarín, están trabajando en todas las provincias de la Argentina, con distritos, y regionales, reclutando y organizando a los recicladores urbanos, para poder incluirlos, y colaborando en varios municipios con el desarrollo de plantas recicladoras, para evitar el crecimiento de los basurales a cielo abierto, y generar una producción real del reciclado sustentable que se utiliza para diferentes acciones industriales de acuerdo a productos como desecho se utilize, como cartón, pet, neumáticos, vidrio, etc.

Fuente: Diario KU

By Cesar Luis Aguero

Bachiller con Orientación Rural en Centro Educativo para la Producción Total N3 pje Don Alfredo, Emprendedor, Diplomado en Periodismo Digital, conocimiento en BPM, POES, coordinador de eventos sociales, compras insumos, Runner.

Dejá una respuesta