En el presente artículo hablaremos de una harina poco conocida: la harina de algarroba que es muy similar al chocolate. Quizás alguna vez viendo un paquete de masitas (galletitas) viste que mencionaban a esta harina como ingrediente.

El Código Alimentario Argentino define a la harina de algarroba como el producto de la molienda de las semillas limpias, sanas y secas de los siguientes árboles: algarrobo blanco y/o algarrobo negro.

Los algarrobos se distribuyen en nuestro país principalmente en el norte ya que es una especie de ambiente caluroso y seco. Se encuentra en provincias como Catamarca, La Rioja, San Luis, Tucumán, etc.

La harina de algarroba contiene hidratos de carbono como la sacarosa, la glucosa y la fructosa. Estos, por su poder endulzante, otorgan a la harina un aroma y sabor dulce característico que permite su empleo en diversas recetas con la ventaja de reducir la cantidad de azúcar adicionada.

En particular, la industria de alimentos la esta incorporando en diferentes productos. Entre los productos más populares se encuentran tortas, postres, cremas, alfajores, bizcochuelos, budines, galletitas y hasta caramelos. Tan versátil resulta esta harina que es empleada como reemplazo del chocolate en diversas preparaciones debido a que aporta color y aroma similares, con un menor contenido de grasas y azúcares simples.

Ampliando un poco las características nutricionales de esta harina puede decirse que posee los siguientes porcentajes de componentes: proteínas (11%), grasas (3%) e hidratos de carbono (40-55%). Estos últimos se encuentran en menor cantidad que en la harina de trigo. Además, al no contener prolaminas tóxicas de trigo, avena, cebada y centeno, resulta una buena opción para la elaboración de comidas aptas para personas con enfermedad celíaca aunque debe adquirirse siempre con el logo TACC para asegurar el consumo de este grupo de personas sin problemas.

Más allá de que brinde un buen contenido proteico, no contiene todos los aminoácidos esenciales que el organismo necesita. Sin embargo, esto se puede solucionar mezclando esta harina con algún cereal o sus derivados (trigo, arroz, maíz, avena).

Su aporte de fibra alimentaria (hasta un 30%), genera en el organismo un pasaje lento de la glucosa a la sangre, provocando que el aumento de la glucemia sea lento. Esto es beneficioso tanto para personas con diabetes como para individuos sanos. Asimismo, el consumo de fibra regula y colabora con el tránsito intestinal.

La harina de algarroba se consigue en las dietéticas y en menor caso, en supermercados.

Para conservar esta harina sin alteraciones, se debe almacenar en un recipiente cerrado herméticamente y en un lugar seco con la menor exposición posible a la luz para evitar el enranciamiento de las grasas.

En el caso de querer emplearla en panificación se sugiere reemplazar hasta un 5% de la harina de trigo por harina de algarroba para obtener una textura suave y resistente. Si se incorporara en mayor cantidad, el pan resultaría débil y con menor volumen de leudado. Para la elaboración de galletitas dulces, hasta un 12% de la harina de trigo puede ser reemplazada por harina de algarroba.

harina de algarroba

A continuación pasaremos una receta para que se animen a probar con esta harina pero los invitamos a buscar por la web donde hay muchas más:

Bocaditos de avena y nueces (no apta para celíacos):

Ingredientes:


Agua: 500 cc
Avena arrollada gruesa: 300 g
Azúcar: 5 cdas
Nueces: 3 cdas
Harina de algarroba: 4 cdas

Elaboración:

1) Hervir durante 5 minutos el agua y mezclar la avena, el azúcar, las nueces en pequeños trozos y la harina de algarroba, revolviendo con cuidado.


2) Enmantecar una placa para horno. Acomodar la preparación en pequeños bollitos y aplastar para darle forma.


3) Hornear hasta que al pinchar con un palillo, éste salga limpio.

Otra nota sobre alimentos: Alimentación: Recomendaciones frente al consumo de alpiste.

Por Emiliano Mancinella Togni

Licenciado en tecnología de alimentos y Técnico en logística.

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