Diez de febrero del 2021 y ya tenemos más femicidios que días en lo que va del año. Según datos del Observatorio Lucia Pérez acumula 44 y Úrsula Bahillo es la víctima más reciente.

El Femicidio de Úrsula

El femicida, Matías Martínez es un funcionario publico miembro de la policía bonaerense. Úrsula había realizado varias denuncias en su contra, dieciocho para ser exactos. Fue cubierto por sus compañeros, y la violencia de género fue disfrazada y convertida en carpeta psiquiátrica.

12% de los femicidios que se registraron en enero fueron cometidos por integrantes de las fuerzas de seguridad, en actividad o retirados

Datos del Observatorio Mumalá

La fiscalía presentó detalles del informe preliminar realizado por el cuerpo de médicos forenses que analizaron el cadáver de Bahillo y determinaron, a falta de la realización de la autopsia, que Úrsula murió a causa de una herida de arma blanca en el cuello, lo que provocó un shock hipovolémico. El cuerpo de la joven también presentaba heridas de puñaladas tanto en la región abdominal como en la espalda.

“Me cagó a palos y me tiene amenazada de muerte”

Úrsula por whatsapp a una amiga

En el día martes de ayer, convocaron a una protesta frente a la comisaria de la localidad de Rojas en la cual las fuerzas de seguridad terminaron reprimiendo y demoraron a 9 personas por resistencia a la autoridad. La policía, nuevamente, eligió proteger al femicida y recordemos, que este no es un caso aislado.

Martínez había roto en reiteradas oportunidades las perimetrales hasta que terminó con un “me mandé una cagada”. No, no es un error, no es una cagada, no suelen ser hechos aislados. Mandarse una cagada es volcar un mate, no pegar y tampoco matar a una piba.

femicidio

Si quienes (en teoría) deberían velar por nuestra seguridad, nos violentan de múltiples formas, desestiman denuncias (en este caso fue la Comisaria de la Mujer de Rojas), no es ninguna noticia que al ir a denunciar o no te toman la denuncia, o se vuelven burocráticos y son indiferentes ante el machismo.

Necesitamos desarmar esta violencia patriarcal que diseña las lógicas policiales. Queremos mecanismos de protección reales, no botones antipáticos que no funcionan, perimetrales que siempre se rompen ni ministerios bonitos pero de cartón, necesitamos un cambio real en el sistema de denuncia policial-fiscalía-juez-perimetral ya que no sirve.

“¿Por qué esperaron a que mi hija estuviera en una morgue?”

Preguntó conmocionada la madre de la víctima

¿Cómo puede ser que una mujer siempre tenga alguna amiga violentada pero que un varón nunca tenga un amigo violento? urge terminar con la complicidad patriarcal que lo único que da como resultado es violencia.

Vivimos esperando el mensaje de una amiga para ver si llegó, mandando la ubicación si andamos solas, volviendo a casa con las llaves, gas pimienta o algo en la mano, buscando posibles ayudas ante escenarios peligrosos, siempre estamos con la idea del “si no vuelvo”. Úrsula también.

Cada nuevo 8 de marzo el número de víctimas de femicidios crece descomunalmente, el 2020 nos dejó 309 femicidios y 99 travesticidios sociales.

No son cifras.

Es el registro social de aquello que el Estado no hace, a pesar de estar obligado. Es la cartografía de la violencia patriarcal y la descripción de cómo opera el Poder Judicial, la policía y las pocas medidas de protección con la que cuentan las víctimas.

“Si un día no vuelvo, hagan mierda todo”

Úrsula Bahillo

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