El club argentino de esports hizo historia al ser el primer latinoamericano no brasileño en llegar a la máxima cita mundial, pero no se queda ahí y apunta a repetirlo. Frankkaster, CEO de la organización, comenta las claves para que eso suceda.

Para quienes no están familiarizados con el mundo de los esports (o deportes electrónicos), escuchar sobre Counter-Strike: Global Offensive puede hacerlos pensar en un videojuego que se jugaba mucho en los míticos ciber-cafés. Incluso, pueden no saber nada al respecto. Ahora bien, si hablamos de CS:GO con quien conoce los esports, estaremos hablando de uno de los juegos más populares a nivel mundial y que genera pasiones tan fuertes como pasa con el fútbol. Sobre todo, en Latinoamérica.

El CS:GO en nuestro continente tiene una larga y exitosa historia, sobre todo en Brasil, país que cuenta con un equipo que ganó dos Majors, lo equivalente a un Grand Slam en el tenis. Ese equipo ganó representando al club Luminosity en Columbus, Estados Unidos, y defendiendo los colores de SK Gaming en Colonia, Alemania, ambos en 2016. Seis años después, una decena de clubes brasileños están en el Top 50 mundial siendo FURIA el más destacado. Ese club tiene también el privilegio de ser parte del grupo de clubes partners permanentes de ESL Pro League, una de las competiciones más importantes a nivel mundial.

El resto de Latinoamérica no está ajeno a esto y viene mostrando un crecimiento sostenido en los últimos años, potenciado por una estructura más profesional tanto a nivel clubes como a nivel competiciones. Desde el subcampeonato de Argentina en el Mundial de CS:GO en Serbia 2016, fueron varios los hitos que se sucedieron, pero ninguno como el que consiguió 9z Team hace apenas unas semanas. El club propiedad del streamer y creador de contenido Francisco “Frankkaster” Postiglione se convirtió en el primer equipo de Latinoamérica no brasileño en clasificarse para un Major. Su participación en el certamen de Amberes, Bélgica, supuso un punto de inflexión para el CS:GO de la región con los jugadores argentinos Luca “Luken” Nadotti y Martín “rox” Molina, los uruguayos Franco “dgt” García y Maximiliano “max” González y el chileno David “dav1d” Tapia.

9z es, sin lugar a dudas, uno de los clubes más populares de Latinoamérica, empujado por los seguidores de Frankkaster, pero potenciado por equipos competitivos fuertes y con buenos resultados en diferentes juegos. El CEO del club había prometido a los suyos clasificar a un Major y lo cumplió. “Al principio pensaba que clasificar era ya un objetivo cumplido, pero después de procesarlo bien me di cuenta de que fue sólo el primer paso de la huella que quiero dejar en este mundo. Realmente creo que mi propósito en la vida es intentar conseguir más logros como este, buscarlo incansablemente en numerosas oportunidades y lograr algo mucho más grande”, afirma el propio Frankkaster.

Esa pasión con la que se vive el Counter-Strike: Global Offensive en Latinoamérica (incluso también en muchos países de Europa) hace que se lo compare directamente con el fútbol: “Yo lo llamo ‘el fútbol de los esports’”, comenta Postiglione. “Decidí que quería que 9z compitiera en CS:GO porque me gusta y quería que fuera el esport principal de mi organización. No solo es el juego que más me gusta jugar, sino que es el que más me apasiona mirar como espectador. Es un juego que mueve muchísimas emociones”, agrega. Y es que ha habido estadios colmados en todo el mundo con tribunas gritando al igual que pasa en la Bombonera, el Monumental, el Maracaná o el Camp Nou.

Detrás de este éxito de 9z Team hay mucho trabajo: planificación de objetivos, armado de un staff profesional en diferentes áreas, entrenamiento físico y en el juego, plan nutricional y de salud mental, etc. “Igual que lo que cuenta un futbolista, nosotros hemos sacrificado mucho para competir a este nivel. Dejé de ir a cumpleaños de amigos, de estar con mi familia, juntarme con amigos, salir con mi novia; todas cosas que quedan en un segundo plano por el compromiso con nuestro trabajo. Saber manejar nuestra salud mental es clave para hacer nuestro trabajo al máximo y no explotar en el camino. Ese trabajo y ese compromiso es el que hoy nos puso en este lugar”, afirma Luken, uno de los jugadores más reconocidos del equipo, que se desempeña como awper -lo que sería una suerte de especialista francotirador dentro del juego-. “Hicimos un cambio que fue la diferencia y eso fue apostar a largo plazo. Entendimos que el éxito viene después de varias derrotas y sin hacer cambios repentinos por resultados en el corto plazo”, añade Frankkaster.

El crecimiento de 9z va más allá de Latinoamérica, una región que también crece, pero que ya le queda chica al conjunto violeta. Al respecto, Postiglione afirma que “está claro que nuestro objetivo es competir en Europa. En este punto, nos es difícil seguir ganando nivel en Latinoamérica por la falta de roce contra los mejores del mundo y, cuando volvemos a la región, la performance del equipo baja en comparación a lo que hacemos en el exterior. Apuntamos a Europa por la cantidad de slots y posibilidades que hay para participar en torneos importantes”. Y no es para menos. La historia de 9z en el viejo continente incluye grandes torneos que lo dejó a la puerta de dos ESL Pro League y que le permitió jugar otras dos BLAST Premier Showdown, en una de las cuales venció 2-1 al club top mundial Team Vitality.

A medida que los deportes electrónicos crecen a nivel mundial y los clubes también lo hacen en paralelo, existe la necesidad de que se desarrollen también el aspecto económico y el rendimiento. Modelos como la ESL Pro League, que ofrece 16 espacios de franquicia (junto con 8 lugares abiertos basados en la calificación) y brindan una participación en los ingresos y las ganancias a los clubes que les permite compartir el entusiasmo y la publicidad que generan. Frankkaster destaca la importancia de estas dinámicas para los clubes: “Creo que es un gran modelo de negocio porque ayuda a las organizaciones que muestran más compromiso y porque colaboran en tantos aspectos, esta liga entonces genera un mejor nivel de competencia, éxito e impacto en los jugadores también a través de un mecanismo de participación de jugadores“. 9z, como posiblemente la principal organización latinoamericana no brasileña en CS:GO está claramente en la primera posición para ofrecer a las ligas internacionales un punto de apoyo atractivo en un mercado clave y Postiglione quiere fomentar ese interés: “Sería un sueño hecho realidad ser un miembro de una liga tan importante, a esto dedico mi vida y lo hago para lograr ese tipo de objetivos, algo así nos daría ese empujón que necesitamos para seguir creciendo”.

El Counter-Strike: Global Offensive pareciera no solo ser uno de los esports más populares a nivel mundial, sino también uno de los más globalizados, con equipos competitivos en todo el planeta. Esta globalización está generando cada vez más posibilidades para Latinoamérica de participar en eventos de primer nivel y competir de igual a igual con los mejores equipos del mundo. El crecimiento es inevitable cuando se trabaja seria y profesionalmente y, en Latinoamérica, eso está siendo cada vez más frecuente. Solo hay que ver a 9z Team y su histórica participación en el Major de Amberes para corroborarlo y, como prometió el propio Frankkaster, volver a verlo pronto en la máxima cita del CS:GO mundial.

By Cesar Luis Aguero

Bachiller con Orientación Rural en Centro Educativo para la Producción Total N3 pje Don Alfredo, Emprendedor, Diplomado en Periodismo Digital, conocimiento en BPM, POES, coordinador de eventos sociales, compras insumos, Runner.

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