En la historia argentina existieron épocas de convulsión social y política que se extremaron en intentos de magnicidio, es decir el asesinato de una persona importante, usualmente una figura política o religiosa. El término volvió a resonar en el país por el intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Kirchner en la puerta de su casa, en Uruguay y Juncal, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El magnicidio fue utilizado a lo largo de la historia como parte de grandes planes para derrocar gobiernos o desestabilizar el funcionamiento del mismo.

Los magnicidios e intentos de asesinato a líderes que conmocionaron al mundo

Desde el ataque fatal a John F. Kennedy hasta la muerte del ex primer ministro japonés en julio pasado, un repaso de los hechos que marcaron la historia.

Tras la consternación que causó el atentado a Cristina Fernández de Kirchner en la puerta de su domicilio en Recoleta, se pueden recapitular algunos magnicidios o intentos de asesinatos a líderes mundiales a través de la historia, desde el asesinato a John F. Kennedy hasta hoy.

Aquel viernes 22 de noviembre de 1963, en Dallas, el exmarine y empleado de un almacén, Lee Harvey Oswald, le disparó con un rifle al 35° presidente de los Estados Unidos, mientras circulaba en un coche presidencial descapotable por la Plaza Dealey. Kennedy fue el cuarto mandatario estadounidense asesinado, sumándose a la lista integrada por Abraham Lincoln, James Abram Garfield y William McKinley.

Ronald Reagan pudo haber sido el quinto. El 30 de marzo de 1981, a la salida de una conferencia en el Hotel Hilton de Washignton, el novel presidente -llevaba 69 días en el cargo- fue interceptado por John Hinckley, quien le disparó seis veces con un revólver Röhm RG-14. Reagan sufrió una importante hemorragia interna y estuvo 13 días internado en un hospital.

El mismo año, unos meses después, el presidente de Egipto, Anwar el-Sadat, fue acribillado por seis soldados de su país en un desfile por la conmemoración de un acuerdo de paz con Israel

Casi por los mismos motivos, el 4 de noviembre de 1995, el primer ministro israelí Isaac Rabin fue ejecutado de un disparo por la espalda por el estudiante judío extremista Yigal Amir, en el marco de un acto multitudinario en la plaza de los Reyes de Tel Aviv a favor de la paz con Palestina

En julio de este año, en Japón, durante un acto público en el que pronunciaba un discurso en la ciudad de Nara, fue asesinado el exprimer ministro Shinzo Abe, quien estaba en campaña previo a las elecciones para la cámara alta del parlamento.

Los magnicidios frustrados en Argentina

El 27 de marzo de 1841, en la casona de Palermo donde vivía Juan Manuel de Rosas, llegó un obsequio de parte de la Sociedad Real de Anticuarios del Norte. En su principio, se trataba de una caja de madera con medallas.

Sin embargo, el paquete fue interceptado por un grupo de unitarios que extrajo las medallas y colocó 16 cañoncitos cargados con balas, que se dispararían en todas direcciones cuando se levantara la tapa. Este procedimiento lo realizó Manuelita Rosas, hija del gobernador de la provincia de Buenos Aires, pero el mecanismo no se activó y, “La Máquina Infernal”, aún hoy se conserva en el Museo Histórico Nacional.

En el siglo XX, el 24 de diciembre de 1929, el anarquista Gualberto Marinelli intentó matar al presidente Hipólito Yrigoyen, quien segundos antes había salido de su domicilio de la calle Brasil y se dirigía hacia la Casa Rosada. El agresor fue abatido tras recibir cinco disparos de la custodia presidencial.

El lunes 19 de mayo de 1986, unos meses después de las condenas a las Juntas Militares, el presidente Raúl Alfonsín visitó el Cuerpo de Ejército III para dirigir unos ejercicios militares de rutina en esa unidad y conversar con los jefes. Sin embargo, el oficial de la policía provincial Carlos Primo descubrió algo que activaría todos los protocolos de seguridad en una calle por la que tenía que transitar el auto presidencial.

Dos cables negros salían de una alcantarilla, los cuales estaban unidos a un detonador pasible de ser operado por control remoto. Del otro extremo había una bala de mortero de 120 milímetros, con dos kilos y medio de TNT en su interior y, adosados, un par de tanques de combustible y dos panes de trotyl de 450 gramos cada uno. El artefacto fue desactivado y retirado del lugar (retenido para posteriormente sea entregado a la justicia) antes de la visita oficial…

Luego, en octubre de 1989, también un explosivo explotó y destruyó varios ambientes del departamento de Ayacucho al 100, a metros del Congreso, que un dirigente le había prestado al entonces titular de la UCR.

El 23 de febrero del año 1991, el expresidente de la Nación sufrió un intento de magnicidio. Ese día, el Raul Alfonsin hablaba ante 5.000 personas, en un acto político organizado por la Unión Cívica Radical de la ciudad de San Nicolás cuando Ismael Abdala, quien tenía entonces 29 años y era un ex miembro de la Gendarmería Nacional, intentó asesinarlo. Abdala se acercó al palco donde estaba Alfonsín y apretó el gatillo del revólver calibre 32 largo varias veces, pero no logró disparar ninguna bala.

El atentado contra Perón y una multitud en la Plaza de Mayo

Transcurría el 15 abril de 1953 cuando se perpetró el atentado en la Plaza de Mayo que consistió en la detonación de dos bombas mientras se realizaba un acto sindical organizado por la Confederación General del Trabajo en la Plaza de Mayo de Buenos Aires. 

Ese día, miles de trabajadores se reunieron en la Plaza de Mayo para brindarle su apoyo a Perón tras una convocatoria de la CGT. En medio de tensiones con las Fuerzas Armadas y la Iglesia y tras la muerte de Evita, los obreros decidieron defender en la calle al Presidente y este les devolvió el gesto con un discurso desde la Casa Rosada.

Desde la casa de gobierno, dos estallidos sacudieron la plaza. Una bomba en la confitería del Hotel Mayo y otra en la estación Plaza de Mayo del subte explotaron, dejando muertos y varios heridos.

De acuerdo con la información de los medios de la época y el trabajo de diversos historiadores, el atentado fue perpetrado por un comando terrorista antiperonista. Además de las bombas detonadas, había plantado otras dos en el octavo piso del edificio del Nuevo Banco Italiano con la intención de que la mampostería cayera sobre los manifestantes de la Plaza de Mayo, pero el mecanismo de relojería falló. 

Fuente: Eldigital – ElDestape

By Cesar Luis Aguero

Bachiller con Orientación Rural en Centro Educativo para la Producción Total N3 pje Don Alfredo, Emprendedor, Diplomado en Periodismo Digital, conocimiento en BPM, POES, coordinador de eventos sociales, compras insumos, Runner.

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