El sistema de creencias es muy poderoso. Desde que nacemos nos moldean en base a lo que se cree que es correcto y lo que no. Sin darnos cuenta terminamos aceptando acuerdos con estas creencias y al crecer nuestra vida o felicidad gira en torno a ellas, por lo que muchas veces terminamos viviendo una vida que no elegimos, sino una para la que nos programaron.

De niños no tuvimos oportunidad de elegir nuestras creencias, estuvimos de acuerdo con la información de otras personas. Y aunque no estuviéramos de acuerdo con ellas, no teníamos tanta fuerza como para tomar nuestra propia decisión. Este proceso, según Miguel Ruiz en su libro “Los cuatro acuerdos Toltecas“, lo llama la domesticación de los seres humanos.

¿Cómo pasa esto?

En la domesticación de los seres humanos los niños están en constante aprendizaje, los padres les enseñan cosas básicas como caminar o hablar. En la escuela o en la televisión aprenden cómo se deben comportar y hasta lo que significa ser feliz. Cada actitud es reforzada por castigos y recompensas, si te portas bien te premian y si no, te castigan.

Gracias al miedo de ser castigado o no recibir la recompensa, poco a poco empezamos a fingir algo que no somos par complacer a los demás. Esta domesticación es tan poderosa que llega un momento en donde ya no necesitamos que alguien nos diga lo que está bien o mal porque nos convertimos en nuestro propio domador. Aunque ya somos capaces de decidir, terminamos midiendo nuestras acciones con base al sistema de creencias que nos enseñaron años atrás.

Audiolibro “Los cuatro acuerdos toltecas”, Miguel Ruiz.

Miguel Ruiz dice que muchas veces el 95 % de las creencias que hemos guardado en nuestra mente no son más que mentiras.

Es por eso que muchos ven normal temas como el sufrimiento, vivir con miedo y el tener dramas emocionales. Cada vez que miramos la sociedad en la que vivimos, comprobamos que es un lugar complicado, porque está gobernado por el miedo.

Sin embargo, no es necesario que TU sueño sea una pesadilla, porque puedes disfrutar una vida agradable. El problema es que pasas la vida buscando belleza, justicia o felicidad. Hasta el punto en el que olvidas que todo está dentro de ti, solo que tus creencias actuales no te permiten ver lo que tienes enfrente.

Como entendemos el mundo

Nuestra mente es un sueño donde miles de personas hablan a la vez y ninguna se entiende. Lo que sabemos sobre nosotros y el mundo, hace que nuestra mente se convierta en una gran bruma. Esta es la razón por la cual nos es imposible ver quienes somos en realidad. Al tratar de ser buenos para otras personas, creamos una imagen de perfección en donde terminamos sin encajar.


Los humanos tendemos a castigarnos sin parar por no ser como creemos que deberíamos ser. Nadie nos ha maltratado más que nosotros mimos a lo largo de nuestra vida. Cuando cometemos un error, caemos en un ciclo de reclamo que parece nunca acabar. Aun si ese problema fue en el trabajo, cuando llegamos a casa seguimos dando vueltas al asunto y autocastigandonos.

Terminamos creyendo que no somos lo bastante buenos, inteligente o que no somos dignos de lo que tenemos. Esta imagen de perfección es el motivo por el cual no podemos aceptar a nuestra persona o a los demás tal y como son.

Los Cuatro Acuerdos

los cuatro acuerdos


Para esto debemos hacer una revisión de todos los acuerdos. Pero en especial los acuerdos que hemos hecho con nosotros mismo: los que nos dicen lo que sentimos, creemos y cómo nos tenemos que comportar. Estos son los más importantes. Si lo que buscas es una vida de felicidad y alegría debes tener la valentía que se necesita para romper con los acuerdos que se apoyan en el miedo.

Aquí les dejo la nota anterior, sobre lo que somos: ENERGÍA.


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