Las plantas pampeanas de biodiésel —ENRESA en Catriló y Pampa Bío en General Pico— han suspendido su producción para el mercado interno ante un escenario de precios regulados por debajo de los costos, lo que genera una alerta por la posible continuidad del negocio y el impacto social en la región.

En los últimos meses, el sector de las pymes productoras de biodiésel a nivel país ha denunciado un cuadro crítico: los valores regulados por la Secretaría de Energía no se actualizan o no se ajustan a los costos reales, lo que lleva a producir con pérdidas. Las cámaras que agrupan al sector (CASFER, CEPREB, CAPBA) advirtieron que la fijación de precios lleva al menos 14 meses consecutivos sin reflejar los aumentos de costos.

El biodiésel es un insumo crucial para el corte obligatorio del gasoil (mezcla obligatoria establecida por normativa), por lo que una alteración en la producción repercute también sobre la disponibilidad de combustible para el mercado general.

Situación en La Pampa: Enresa y Pampa Bío

En La Pampa hay dos plantas que simbolizan este conflicto regional: ENRESA, ubicada en Catriló, propiedad de Energía Renovable S.A y Pampa Bío, de propiedad de Lartirigoyen y Cía. SA, con planta en General Pico.

Ambas sufren un desfasaje que lleva ya varios meses a producir por debajo de lo que cuesta. ENRESA, por ejemplo, produce desde julio “a pérdida” según declaraciones del gerente Hernán Carrasco.

Carrasco explicó que existe una “fórmula” que debía actualizarse conforme varía el precio del gasoil, pero que en los últimos 12 meses no se respetó, y los ajustes otorgados no alcanzan para cubrir costos.

Como resultado, Enresa determinó reducir al mínimo su actividad: solo se realizan tareas mínimas o de mantenimiento para sostener la planta y, sobre todo, preservar los puestos de trabajo (cerca de 30 personas).

Mientras tanto, en Pampa Bío también existe alta preocupación por los efectos del desfase cambiario, el costo creciente del insumo principal (aceite de soja) y la falta de reconocimiento en el precio regulado.

Causas del colapso: precios, insumos y política energética

Las razones detrás de esta crisis son múltiples y entrelazadas:

Precio regulado desactualizado: la Secretaría de Energía fija tarifas de biodiésel para su venta al mercado interno que no han acompañado los costos reales del sector.

Suba del insumo: el aceite de soja es el insumo principal. Su costo se encarece, y se suma que las compras se realizan en dólares, lo que le agrega presión cambiaria.

Congelamiento de ajustes: los aumentos aplicados son menores o tardíos, con una propuesta de actualización ligera (por ejemplo + $12 por litro en surtidor) que el sector considera insuficiente.

Salto cambiario no considerado: recientes ajustes del tipo de cambio no han sido incorporados en los precios regulados.

El resultado: trabajar “a pérdida” está siendo la norma, y la viabilidad de muchas plantas está seriamente comprometida.

Consecuencias y riesgos

La paralización de la producción y el debilitamiento de las plantas pampeanas pueden tener múltiples efectos:

Pérdida de empleos: aunque algunas plantas intentan mantener operativos mínimos y evitar suspensiones, la continuidad es muy frágil.

Impacto regional: para La Pampa, las plantas representan producción industrial y aportes al empleo local. Su cierre sería un golpe económico y social.

Desabastecimiento o incumplimiento del corte de gasoil: si no hay biodiésel para mezclar, podría fallarse en el cumplimiento obligatorio del porcentaje de corte. Hay ya advertencias de riesgo de desabastecimiento.

Efecto dominó para otras pymes: otras plantas fuera de La Pampa también estarían sumidas en una crisis similar, pues las cámaras denuncian que muchas paralizaron operaciones.

Reclamaciones y peticiones del sector

Las entidades empresarias exigen que se aplique la resolución 963/23, que permitiría una corrección en el precio regulado del biodiésel para acercarlo a los costos reales.

También solicitan que el Estado reconozca el salto cambiario, los aumentos en insumos y que ajuste con celeridad las tarifas reguladas para evitar más cierre de plantas.

Posibles salidas y expectativas

Desde el sector existe cierto optimismo cauteloso: confían en que las gestiones puedan acelerar respuestas ante la crisis profunda.

Sin embargo, esas expectativas dependen de decisiones políticas oportunas, de una revisión de la regulación, y de un alineamiento entre costos reales y precios regulados. Si no ocurre, el riesgo de cierre o abandono de plantas se volverá cada vez más tangible.

By Ian Sbarski

Periodista en desarrollo, bachiller técnico, empleado. Fanático del automovilismo.

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