En una nueva edición del segmento “Ruta del Helado” del programa Tarde de Verano, el equipo mantuvo una entrevista telefónica con Melisa Pérez, una de las impulsoras de Bonnie & Clyde, un emprendimiento que combina heladería y panadería que, en poco tiempo, logró ganarse un lugar en el gusto de los vecinos de Bahía Blanca.
El diálogo, que se desarrolló en un clima distendido, permitió conocer no solo la propuesta gastronómica del local, sino también la historia humana que hay detrás. Melisa, junto a su socia Estefanía, construyó este proyecto a partir de una amistad de casi diez años, forjada en distintas experiencias laborales compartidas. Según relató, ambas atravesaron momentos difíciles, incluso quedándose sin trabajo, lo que terminó siendo el impulso para animarse a emprender.
“Teníamos muchas ideas, pero no había presupuesto”, contó Melisa, quien detalló que el local comenzó a gestarse literalmente desde el living de su compañera. Con la ayuda de sus familias —incluidos sus parejas— lograron avanzar en la construcción, pintura y armado del espacio. “Fue un esfuerzo descomunal, trabajábamos hasta la madrugada y siempre faltaba algo, pero se logró”, recordó.
El resultado es un espacio que ellas mismas definen como “su bebé”, no solo por el sacrificio que implicó, sino también por la dedicación diaria que requiere, especialmente teniendo en cuenta que ambas son madres y deben equilibrar el emprendimiento con la vida familiar.


Uno de los grandes diferenciales de Bonnie & Clyde es su carta de helados, que combina sabores tradicionales con creaciones propias cargadas de identidad. Entre ellas se destaca el producto insignia que lleva el nombre del local: una preparación abundante y llamativa que incluye base de galletitas de chocolate, tres bochas de helado —generalmente chocolate, dulce de leche y vainilla—, un bonobón sorpresa y una variedad de toppings como salsas, chips de chocolate, medallones y crocantes. “Es una bomba”, definió entre risas la entrevistada.
Otra de las propuestas que despertó curiosidad durante la charla fue el “Menta Ilegal”, una combinación original que incluye helado de menta granizada, arándanos, chips de chocolate, cigarrillos de chocolate —una galleta bañada y enfriada para lograr mayor crocancia— y salsas a elección. Además, cuentan con una amplia variedad de opciones, muchas de ellas pensadas para el público infantil, como el “Bonnie Pop”, con colores, cereales y dulces.


En cuanto a las preferencias del público, Melisa destacó que, a diferencia de lo que ocurre en otras heladerías donde predominan los sabores clásicos, en su local hay una marcada inclinación por opciones como frutilla a la crema, menta granizada y banana split. “Tenemos una clientela más exquisita”, señaló, resaltando la buena aceptación de las combinaciones especiales.
Si bien el emprendimiento comenzó como heladería, rápidamente incorporaron la panadería, entendiendo que ambos rubros se complementan de manera natural. “Van de la mano: o te das un gusto con un helado o te llevás algo para el mate”, explicó. Actualmente ofrecen facturas, masas secas, tartas, budines, bizcochitos, grisines de distintos sabores y otros productos artesanales que completan la propuesta.

Ubicado en calle Patricios 1945, el local cuenta con horarios amplios: abre desde la mañana hasta la medianoche durante la semana y extiende su atención hasta la madrugada los fines de semana. Esta disponibilidad, sumada a la atención personalizada, es otro de los aspectos valorados por los clientes.
Durante la entrevista, Melisa también hizo referencia al contexto económico actual, reconociendo las dificultades que implica emprender en estas condiciones. Sin embargo, se mostró optimista y confiada en el crecimiento del proyecto. “Esto recién arranca y va a ser grande”, aseguró, adelantando que uno de sus objetivos es poder abrir una nueva sucursal en el plazo de un año.



Finalmente, destacó que uno de los mayores reconocimientos llega a través de los propios clientes: “Que te manden un mensaje a la una de la mañana diciendo que todo estaba riquísimo y que se fueron contentos, es lo más gratificante”.
La historia de Bonnie & Clyde refleja el espíritu emprendedor, la importancia deltrabajo en equipo y la capacidad detransformar las dificultades en oportunidades, ofreciendo no solo productos de calidad, sino también una experiencia cargada de identidad y cercanía.
