Un reclamo ingenioso, casi cinematográfico, puso nuevamente sobre la mesa el estado del ingreso a la localidad de Cabildo. A través de un poema lleno de ironía y referencias épicas, un vecino describió el deterioro de la llamada “senda saludable”, hoy prácticamente oculta bajo pastizales que superan la altura de un niño.
El posteo detalla: “Podría ser el camino al más allá, donde Máximo Décimo Meridio ve por fin a su familia entre trigales dorados… pero no. Es el ingreso al pueblo, a Cabildo”, escribió, acompañando el texto con una imagen que muestra el sendero recto pero devorado por la vegetación.
La publicación se volvió viral entre vecinos y generó una catarata de comentarios que ampliaron el reclamo y evidenciaron un malestar generalizado por el estado del espacio público.

“Nunca se vio el pueblo tan abandonado como ahora”, afirmó una vecina, enumerando pastos altos, calles destruidas y luminarias que no funcionan. Otro comentario apuntó directamente a la zona del ferrocarril: “Es un desastre el pastizal que hay… y no solamente ahí. En las vías y alrededor ni te cuento”.
La situación afecta incluso a quienes usan la bici para ir a trabajar. “Ni te cuento si vas en bici… ahí te acordás de todos y todas”, expresó un vecino, mientras otro ironizó sobre la falta de mantenimiento: “Andar en bici cuando llueve es una aventura… nunca sabés en qué pozo vas a desaparecer”.
El reclamo también se extendió a sectores menos visibles de la localidad. “De este lado del ‘mundo’ no existen las veredas. La basura brota, los lotes parecen montes, los dueños se olvidan de cortar. Hay ratas, mosquitos, hasta vizcachas… realmente nunca vi el pueblo tan abandonado”, denunció una vecina, señalando además problemas de anegamientos por la falta de cordón cuneta y la presencia de caballos sueltos.

Otro comentario resumió el sentimiento colectivo: “Nunca estuvo tan abandonado el pueblo. En las vías es terrible el pastizal que hay. Ni te cuento las calles de acá atrás, que ya ni la calle se ve”.
La publicación original, que buscaba llamar la atención sobre el abandono de la senda saludable, terminó convirtiéndose en un espacio donde los vecinos contaron sus propias experiencias y apuntaron a una problemática más amplia: el deterioro urbano en diversos sectores de Cabildo y la necesidad urgente de mantenimiento.
Mientras tanto, el sendero —aquel proyecto pensado para promover el bienestar y la actividad física— sigue enterrado bajo los pastos, como escribió el vecino-poeta: “La desidia ganó. Y el camino, ese sueño de bienestar, descansa en paz bajo un mar verde, heroico y olvidado”.

El acceso a Cabildo tiene una extensión aproximada de 5 kilómetros, con banquinas amplias que, en épocas de lluvias frecuentes, requieren un mantenimiento más riguroso. De ese total, unos 2,5 kilómetros cuentan con una bicisenda que llega hasta el arroyo Napostá Chico, donde se encuentra la posta de salud utilizada por vecinos que realizan actividades físicas, circulan en bicicleta o se desplazan hacia la industria frigorífica ubicada sobre el mismo acceso.
Para muchos de ellos, este corredor no es solo un espacio recreativo, sino una vía cotidiana y necesaria para ir a trabajar, lo que vuelve aún más preocupante su actual estado.

