Una voz desde la experiencia y la educación

En una nueva edición de la sección Postales de Verano del programa Tarde de Verano, que se emite todos los sábados por Infocabildo Online, la protagonista fue Cecilia González, docente jubilada y estudiante del curso Pueblitos Olvidados de la Provincia de Buenos Aires, dictado por la profesora Nilda Sisti en el marco del programa UPAMI junto a la Universidad Tecnológica Nacional Regional Bahía Blanca.

Desde el comienzo de su intervención, Cecilia se presentó con un tono cercano y reflexivo, agradeciendo la invitación a participar del ciclo y reconociendo el espacio como una oportunidad para compartir saberes construidos a lo largo de su trayectoria personal y académica. Aunque estudió turismo cuando la disciplina recién comenzaba a consolidarse en el país, confesó que nunca trabajó profesionalmente en el área, pero sí desarrolló una mirada sensible sobre los territorios y sus procesos históricos.

Tres ciudades, una misma identidad

Nacida, criada y formada en Tres Arroyos, Cecilia explicó que su vida estuvo siempre repartida entre tres ciudades: Tres Arroyos, Bahía Blanca y Necochea. Ese tránsito constante le permitió observar similitudes y diferencias entre localidades del sur bonaerense, que hoy analiza desde una perspectiva más cultural que técnica.

En su relato propuso un paralelismo entre los partidos de Tres Arroyos y Necochea, dos distritos extensos, con actividades económicas complementarias y un origen institucional similar. Ambos forman parte de los 135 partidos de la provincia de Buenos Aires y comparten una geografía marcada por el río Quequén, aunque con particularidades: el Quequén Salado en Tres Arroyos, que funciona como límite natural con otros partidos, y el Quequén Grande en Necochea, cuya desembocadura dio origen al histórico puerto de Quequén.

El mar como deseo y como horizonte

Uno de los pasajes más personales de su testimonio fue la reflexión sobre el mar. Cecilia recordó que durante sus años de estudio soñaba con vivir en una ciudad costera, una fantasía compartida con muchos estudiantes de turismo. Hoy, instalada en Necochea, reconoce que ese deseo se cumple de manera sencilla: caminatas cotidianas, el sonido de las olas y la posibilidad de “ver el mar” como una pequeña bendición diaria.

En contraste, explicó que Tres Arroyos, pese a su cercanía relativa con la costa, nunca tuvo un vínculo directo con el turismo marítimo. Sus primeros pobladores, en su mayoría inmigrantes, priorizaban el trabajo y la estabilidad económica antes que el ocio, en una época donde la idea de vacacionar aún no formaba parte de la cultura popular.

Dos modelos de desarrollo turístico

Cecilia también marcó diferencias en los procesos históricos de ambas ciudades. Mientras Necochea se desarrolló tempranamente como destino turístico, con hoteles y servicios pensados para visitantes de Buenos Aires, Tres Arroyos tuvo un crecimiento más lento y modesto en ese sentido.

En Necochea, recordó, existieron grandes hoteles que hoy se encuentran en estado de abandono o ruina, vestigios de un pasado turístico más pujante. En cambio, el turismo en Tres Arroyos comenzó a consolidarse recién en las últimas décadas, de la mano de nuevas propuestas y de una revalorización del patrimonio natural y cultural.

El ferrocarril: corazón de la vida social

Uno de los momentos más emotivos de su relato fue cuando evocó el papel central del ferrocarril en la vida de los pueblos del interior. Para Cecilia, el tren no era solo un medio de transporte: era comunicación, comercio, noticias y, sobre todo, encuentro.

La estación ferroviaria funcionaba como un espacio social clave. La gente se vestía especialmente para ver llegar el tren, se reunía en andenes y compartía un ritual cotidiano que hoy parece lejano. En sus palabras, “la vida misma pasaba por el ferrocarril”, una frase que sintetiza la importancia simbólica y práctica de ese sistema en la construcción de la identidad local.

Inmigración y diversidad cultural

Cecilia también destacó la fuerte presencia de comunidades inmigrantes en la región, en particular la colectividad holandesa en Tres Arroyos, considerada la más numerosa del país. Esta característica cultural incluso motivó, años atrás, la visita de la reina Máxima de los Países Bajos.

Además, mencionó la expansión de comunidades danesas en localidades como Coronel Dorrego, Tornquist y zonas cercanas a Necochea, aportando una diversidad cultural que aún hoy se refleja en apellidos, tradiciones y formas de vida.

Un viaje imaginario por rutas y paisajes

Hacia el final de su intervención, Cecilia González propuso un recurso tan simple como efectivo: invitar a los oyentes a subirse a un “colectivo imaginario” y dejarse llevar por las rutas del sur bonaerense. Con ese gesto, transformó su relato en una experiencia sensorial, donde la radio se volvió camino y la palabra paisaje.

El recorrido comenzó en Cabildo, desde donde señaló la Ruta Provincial 51 rumbo al norte, hasta el cruce de Frapal, para luego tomar la Ruta 72, proveniente de Sierra de la Ventana, y finalmente empalmar con la Ruta Nacional 3 en cercanías de Coronel Dorrego. En ese itinerario, Cecilia no solo mencionó nombres de rutas y localidades, sino que fue dibujando mentalmente un mapa que muchos oyentes reconocieron como propio: estaciones ferroviarias abandonadas, pueblos pequeños, campos abiertos y largos tramos de soledad rural.

Uno de los elementos que más destacó en ese trayecto fue el crecimiento de la actividad olivícola en la región. Según relató, si bien la mayor concentración de olivares se encuentra hacia el lado de Dorrego, en los últimos años se observan nuevas plantaciones avanzando hacia Tres Arroyos, modificando lentamente el perfil productivo y el paisaje tradicional de la zona.

El viaje continuó atravesando antiguas estaciones como Guisasola, Aparicio e Irene, nombres que evocan la época dorada del ferrocarril y que hoy sobreviven como puntos de referencia en medio de extensiones rurales. Para Cecilia, cada uno de esos lugares guarda una historia, una memoria, una huella de la vida social que alguna vez giró alrededor del tren.

La primera gran parada simbólica fue el río Quequén, donde se encuentra la Cascada Cifuentes, a la que definió como el salto de agua más alto de la provincia de Buenos Aires, con una altura estimada entre cuatro y ocho metros. Se trata de un entorno natural impactante, rodeado de vegetación y barrancas, que contrasta con la idea habitual de una provincia sin grandes accidentes geográficos.

Sin embargo, Cecilia fue clara en advertir que se trata de un lugar prácticamente virgen desde el punto de vista turístico. No hay servicios, señalización ni infraestructura, por lo que quienes decidan visitarlo deben llevar provisiones, agua, botiquín de primeros auxilios y extremar las precauciones. “Son lugares muy lindos, pero al ser agrestes, no hay nadie que te diga por dónde ir o dónde tener cuidado”, explicó.

Incluso confesó que ella misma nunca se detuvo a conocerlo en profundidad, aunque lo ha cruzado innumerables veces en sus viajes. Esa distancia personal reforzó aún más el carácter mítico del sitio: un destino cercano, nombrado, fotografiado en internet, pero todavía pendiente de ser vivido.

Así, el viaje imaginario de Cecilia no fue solo una guía geográfica, sino una invitación a mirar de otra manera el territorio, a descubrir que, detrás de rutas aparentemente monótonas, existen paisajes, historias y tesoros naturales que esperan ser reconocidos, valorados y cuidados. En su relato, cada kilómetro recorrido fue también una forma de recuperar la identidad profunda del sur bonaerense.

Una postal de memoria colectiva

Más allá de los datos geográficos o turísticos, el testimonio de Cecilia González se transformó en una verdadera postal de la memoria colectiva. Su relato combinó historia, emociones y experiencias personales para ofrecer una mirada sensible sobre el interior bonaerense, donde los pueblos no solo se recorren, sino que se recuerdan, se sienten y se narran desde quienes los habitan.

By Cesar Luis Aguero

Bachiller con Orientación Rural en Centro Educativo para la Producción Total N3 pje Don Alfredo, Emprendedor, Diplomado en Periodismo Digital, conocimiento en BPM, POES, coordinador de eventos sociales, compras insumos, Runner.

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