Longcasting

El longcasting es una disciplina que, lejos de los grandes reflectores, crece en silencio impulsada por la constancia, la técnica y una profunda camaradería entre quienes la practican. En ese universo de esfuerzo y precisión, Cabildo tiene un representante que viene dejando su huella: Javier Trabella, tirador local que participó en torneos regionales y nacionales, y que fue protagonista de una extensa y enriquecedora entrevista en el programa Entre Mates y Cañas.

Durante la charla, Trabella repasó su historia dentro del longcasting, una actividad que conoció casi de manera fortuita. “Arranqué gracias a Mauro Porte, que siempre me insistía para que vaya a probar”, recordó. Aquella curiosidad inicial se transformó rápidamente en pasión. Tras sus primeros entrenamientos, decidió dar el salto a la competencia y debutó en la Liga Zona Oeste hace aproximadamente tres años. “No me fue muy bien, era muy novato, pero tampoco me fue tan mal para ser la primera vez”, señaló con humildad.

Con el correr de las temporadas, la experiencia comenzó a rendir frutos. Javier se sumó a la liga Líbalo, con base en Bahía Blanca, donde logró destacarse notablemente. En su primer año consiguió la Copa de Aproximación, una de las modalidades más exigentes del longcasting, al registrar un lanzamiento de 199 metros sin pasarse del límite de 200. “Es más difícil clavar un tiro así que tirar más lejos”, explicó, dando cuenta del nivel de precisión que exige la disciplina.

Al año siguiente, su crecimiento fue aún más evidente: se consagró campeón de Segunda Categoría, tras superar los cortes establecidos por metros y posiciones acumuladas. Ese rendimiento sostenido le permitió clasificar al Torneo Nacional, una instancia reservada para los mejores tiradores del país. Si bien inicialmente su lugar era en Segunda, la baja de varios competidores por cuestiones laborales y económicas le abrió la posibilidad de competir en Primera Categoría, integrando el equipo principal de la Zona Oeste.

En ese punto, la entrevista puso el foco en una problemática recurrente del longcasting: la falta de apoyo económico. “Acá nadie te paga nada, todo sale del bolsillo del tirador”, afirmó Trabella. Viajes, estadía, comida, equipamiento e inscripciones representan un esfuerzo significativo para quienes practican este deporte, que aún se encuentra en pleno proceso de crecimiento y difusión. Solo los tiradores de elite cuentan con patrocinio, mientras que la gran mayoría debe autogestionarse para poder competir.

A pesar de ello, Javier destacó el fuerte espíritu solidario que caracteriza a la actividad. Rifas, colaboraciones y donaciones de comercios y particulares permiten muchas veces solventar los gastos. En su caso, agradeció especialmente el acompañamiento recibido para poder afrontar los costos del Nacional. “Cuando llega el momento de representar al país, ya no hay zonas ni rivalidades: es la camiseta argentina, es la bandera”, expresó.

Otro de los ejes centrales de la charla fue el entrenamiento. Trabella contó que durante años entrenó largas horas, muchas veces en soledad, analizando cada detalle del lanzamiento: el péndulo, el golpe de piso, la postura corporal y la técnica. “Podés tener mucha fuerza, pero sin técnica no llegás a ningún lado. Acá manda la técnica y la constancia”, explicó. Con el tiempo, esa dedicación se tradujo en resultados: hoy sus lanzamientos habituales superan los 220 metros, con registros máximos cercanos a los 230, números muy competitivos dentro del ámbito nacional.

La entrevista también permitió conocer aspectos técnicos del longcasting, como el uso exclusivo de nylon según reglamento, los distintos pesos de plomos (100, 125, 150 y 175 gramos), los diámetros de las líneas, los chicotes permitidos y el trabajo minucioso del equipamiento, donde cada detalle puede marcar la diferencia. “El equipo ayuda, pero no reemplaza la técnica”, remarcó Javier, reforzando la idea de que el crecimiento es un proceso integral.

En cuanto al clima que se vive dentro de la disciplina, Trabella fue contundente: “Es un deporte muy sano”. Lejos de las chicanas o rivalidades negativas, el longcasting se caracteriza por la camaradería. Los tiradores más experimentados suelen ayudar a quienes recién se inician, corrigiendo posturas y compartiendo consejos. “Nadie se burla si un tiro sale mal, al contrario, todos empujan para que mejores”, destacó.

Pensando en el futuro, el tirador cabildense confirmó que la Zona Oeste ya se encuentra trabajando en la organización del nuevo calendario anual. Entre las novedades más importantes, adelantó que se disputarán al menos una o dos fechas de longcasting en campos cercanos a Cabildo, lo que representa una gran oportunidad para la región. “Vamos a tener competencias a pocos kilómetros del pueblo”, señaló, remarcando la importancia de acercar el deporte a la comunidad.

Además, valoró el creciente interés de jóvenes y pescadores locales que se acercan a consultar y observar los entrenamientos. Si bien reconoció que no existe aún una escuelita formal, dejó abierta la posibilidad de acompañar a quienes quieran iniciarse. “Cualquiera que tenga ganas puede acercarse, siempre hay alguien dispuesto a dar una mano”, afirmó.

La historia de Javier Trabella es, en definitiva, el reflejo de muchos deportistas del interior: esfuerzo silencioso, pasión sostenida en el tiempo y compromiso con una disciplina que crece desde abajo. Desde Cabildo, y con la mirada puesta en nuevos desafíos, el long casting sigue sumando metros, pero sobre todo, valores.

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