La sección Postales del programa Tardes de Verano volvió a tender puentes entre destinos y oyentes. En esta ocasión, el mensaje llegó desde Carhué, donde Beatriz “Bety” Ludovico —profesional en turismo y residente desde hace más de dos décadas— compartió un audio cargado de historia, identidad y pasión por el lugar que eligió para vivir.

“Gracias por esta invitación a contarles de mi lugar”, expresó al iniciar su relato, celebrando la propuesta del ciclo que impulsa a vecinos y seguidores de Infocabildo a convertirse en protagonistas y embajadores de sus propias tierras. Carhué, ubicada a unos 240 kilómetros de Bahía Blanca por la Ruta Nacional 33, se presenta como un destino cercano, accesible y con una riqueza natural e histórica que la distingue en la región.

Un territorio con memoria ancestral

En su mensaje, Ludovico recordó que estas son tierras del cacique Calfucurá, figura clave en la historia del sur bonaerense. El líder indígena consideraba sagrado al Lago Epecuén y estratégico el enclave por ser una de las puertas de ingreso hacia la Patagonia. Según relató, el lago era visto como un espacio de sanación natural donde las tribus y hasta los caballos heridos en batalla encontraban alivio para sus dolencias.

Esa dimensión simbólica y espiritual sigue viva en el presente. Hoy, el Lago Epecuén es el gran emblema turístico de Carhué. Su altísima concentración salina genera un efecto de flotación natural que ostenta un récord Guinness y lo posiciona como uno de los espejos de agua más salinos del mundo, comparable con el Mar Muerto. “Es mágico”, describió Ludovico, aludiendo a la sensación de relajación absoluta que experimentan quienes se sumergen en sus aguas.

Los beneficios atribuidos al lago incluyen alivio para afecciones como artritis, reumatismo, enfermedades respiratorias y de la piel, además de propiedades terapéuticas vinculadas al bienestar general. A esto se suma la fangoterapia con barros minerales extraídos del propio lago, que producen un efecto térmico estimulante de la circulación.

Entre ruinas, arquitectura y vida cultural

La propuesta turística no se agota en el agua. La visita a las ruinas de la ex villa turística Villa Epecuén, inundada en 1985 tras la histórica crecida del lago, es una experiencia obligada. Lo que alguna vez fue un pujante centro termal quedó bajo el agua durante años y hoy emerge como un impactante testimonio del paso del tiempo y de la fuerza de la naturaleza.

Carhué también exhibe con orgullo el legado del arquitecto Francisco Salamone, conocido como el “arquitecto de las Pampas”. Obras monumentales como el Palacio Municipal y el antiguo Matadero Municipal forman parte de un circuito patrimonial que atrae a amantes de la arquitectura y la historia.

En el plano cultural y recreativo, Ludovico destacó el tradicional Bailódromo que cada fin de semana se desarrolla en la Plaza Levalle. Con reposeras, música y baile al aire libre, vecinos y visitantes comparten una propuesta gratuita impulsada por el artista local Diego Mayer. “Ensamblamos la vida turística con la vida del lugar”, resumió, aludiendo también a la clásica “Vuelta al Perro”, costumbre social que mantiene vivo el espíritu de pueblo.

Gastronomía, alojamiento y termas todo el año

La oferta gastronómica incluye parrillas tradicionales, pubs y confiterías, con el asado como protagonista indiscutido. Para quienes prefieren una opción más económica, existen espacios con parrillas públicas donde disfrutar de un almuerzo al aire libre.

En materia de hospedaje, las alternativas abarcan hoteles de cuatro estrellas, complejos termales, cabañas, departamentos y camping, adaptándose a todos los presupuestos. Entre las propuestas sobresale el complejo termal Mar del Epecuén, que utiliza aguas del lago para ofrecer baños termales y experiencias de flotación incluso en épocas de clima más fresco, permitiendo que los beneficios minerales estén disponibles durante todo el año.

Además, el destino suma museos que narran la historia regional, incluyendo episodios vinculados a la campaña del desierto y al desarrollo turístico de la zona.

Una invitación abierta

Con emoción, Ludovico aseguró amar profundamente el lugar que eligió para vivir y extendió una invitación abierta a quienes aún no lo conocen. “Es una cita obligada para la salud, para despejarse y para conocer un lugar maravilloso”, afirmó, dejando incluso su contacto para asesorar a futuros visitantes sobre alojamientos y excursiones.

Así, desde Carhué, esta nueva Postal de Tardes de Verano volvió a demostrar que cada rincón del país tiene voces dispuestas a contar su historia. Y que, a veces, el viaje comienza simplemente escuchando.

Queres escuchar el audio del programa aqui te dejamos el podcast:

By Cesar Luis Aguero

Bachiller con Orientación Rural en Centro Educativo para la Producción Total N3 pje Don Alfredo, Emprendedor, Diplomado en Periodismo Digital, conocimiento en BPM, POES, coordinador de eventos sociales, compras insumos, Runner.

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