En Infocabildo Rural conversamos con Gustavo Moreno, vecino de Cabildo y productor artesanal de gírgolas, un emprendimiento poco común en la región pero con un gran potencial tanto en lo gastronómico como en lo medicinal.
Su acercamiento a este mundo fue casi fortuito. Durante una licencia laboral, Moreno participó en un curso del CONICET que lo introdujo en el cultivo de hongos. “No conocía nada del tema, pero me atrapó enseguida. A partir de ahí empecé a capacitarme y a soñar con producir gírgolas bajo mis propios medios”, recordó.

El desafío de producir girgolas artesanalmente
Lejos de contar con infraestructura industrial, el productor se las ingenió para crear una carpa de cultivo en la que controla parámetros fundamentales como temperatura, humedad, oxigenación y luz. “Es un trabajo artesanal, todo a pulmón. No tengo máquinas industriales, pero con ingenio se pueden lograr buenos resultados”, explicó.
El cultivo de gírgolas se realiza sobre bolsas de sustrato pasteurizado o esterilizado, que en su caso preparó con materiales accesibles de la zona, como paja de trigo y cáscara de girasol. “La idea siempre fue abaratar costos y aprovechar lo que tenemos a mano, sin grandes inversiones”, señaló.
Tras varias pruebas y aprendizajes, logró obtener sus primeras cosechas. “Ver las bolsas fructificar fue una satisfacción enorme. Lo más lindo es que la gente las probó, las valoró y nos dio muy buena devolución”, contó emocionado.
Un alimento saludable y con futuro
Las gírgolas no solo conquistan paladares, sino que también se posicionan como un alimento saludable, rico en proteínas y con una textura similar a la carne, lo que las convierte en una opción ideal para vegetarianos y veganos. Además, tienen propiedades que fortalecen el sistema inmune.
“Todavía falta difusión. Mucha gente no las conoce, pero cada vez más personas descubren sus beneficios. Después de la pandemia, el consumo de hongos creció muchísimo”, explicó Moreno, quien destacó que Neuquén es la principal provincia productora en Argentina.
Proyectos y nuevos horizontes para Gustavo Moreno
Actualmente, la producción está en pausa por problemas de infraestructura, pero el productor trabaja en la construcción de un autoclave industrial, que le permitirá esterilizar los sustratos y aumentar la escala. “Eso nos va a dar continuidad y mejores resultados en la próxima temporada”, adelantó.
De cara al futuro, planea diversificar su producción con otras especies de hongos adaptógenos y medicinales como el melena de león y el reishi, además de elaborar subproductos que amplíen la oferta: desde conservas hasta preparaciones gastronómicas listas para la mesa.
Incluso evalúa experimentar con el cultivo en troncos de álamo, una técnica tradicional que ofrece un rendimiento interesante aunque limitado a dos cosechas anuales. “Son caminos que queremos explorar, siempre con el objetivo de aprender y ofrecer productos de calidad a la comunidad”, comentó.
Una apuesta local con impacto regional
En la región no existe aún una producción importante de gírgolas, aunque sí hay experiencias aisladas y una cooperativa en Bahía Blanca que trabaja en la elaboración de distintos productos derivados. Para Moreno, esto abre una gran oportunidad: “Hay mucho por hacer. La gente todavía no conoce todo el potencial de los hongos. Ojalá podamos consolidar este emprendimiento y que otros también se animen”.
Con entusiasmo y esfuerzo, Gustavo Moreno mantiene viva una iniciativa que combina innovación, producción local y alimentación saludable. “Más allá de las dificultades, nada es más satisfactorio que cumplir lo que uno se propone. Ver la primera cosecha y compartirla con la gente no tiene precio”, concluyó.

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