En Infocabildo Rural, entrevistamos a, Guadalupe Salas, integrante de la Fundación Brisa Forestal de Cabildo, que nos compartió la historia, los principios y el trabajo comunitario que impulsa esta organización local que, silenciosamente y sin redes sociales, sostiene desde hace años un proyecto de forestación rural con impacto ambiental y social en la región.

La conversación permitió conocer en profundidad cómo nació este proyecto, cuáles son sus bases de trabajo, los métodos que emplea y las actividades que desarrollan junto a instituciones educativas y vecinos.


Un proyecto que nació hace más de una década

Guadalupe abrió la charla enviando un saludo a Milton Vinayfundador y presidente de la ONG— y explicó que la idea germinal de la Fundación Brisa Forestal tiene ya más de diez años. Milton y su pareja, Silvina, oriundos de Bahía Blanca, eligieron instalarse en Cabildo buscando una vida más tranquila y en contacto cotidiano con la naturaleza.

Tras atravesar un proceso personal profundo, Milton encontró en los árboles y en las semillas un llamado particular, una especie de “revelación”, como lo describe Guadalupe. Ese vínculo afectivo y espiritual con la naturaleza lo condujo a estudiar, observar y conectar con personas que dominan saberes sobre semillas, suelo, injertos y forestación. Con el tiempo, esos intercambios dieron forma a una red de voluntarios que hoy integra la fundación.

Actualmente, Brisa Forestal transita el camino administrativo para obtener su personería jurídica, un paso que consolidará institucionalmente un trabajo que, en la práctica, se sostiene hace años.


Misión: forestación rural con especies nativas

Si bien la fundación no descarta realizar intervenciones urbanas, el foco principal está puesto en la recuperación de entornos rurales, especialmente caminos, accesos, sectores de campos y corredores naturales que aporten valor ambiental y paisajístico a la zona.

La condición irrenunciable es trabajar con especies nativas, priorizando aquellas que mejor se adaptan al clima, al suelo y al régimen hídrico de la región. Para esto cuentan con un vivero en Cabildo donde Milton experimenta —a veces con gran éxito y otras enfrentando dificultades propias del oficio— técnicas de germinación, injertos, escarificación de semillas y adaptación de especies a las condiciones locales.


Articulación con instituciones educativas: un semillero de compromiso

Guadalupe destacó que desde hace tres o cuatro años la fundación logró establecer una valiosa articulación con colegios secundarios, invitando a los cursos de egresados a participar de plantaciones colectivas.

El proyecto escolar propone que cada año, el grupo reciba una cantidad de plantas equivalente o superior al número de estudiantes que egresaran, y que las plantaciones se realicen en un camino rural elegido conjuntamente.

Así, la Escuela Educación Secundaria N4 de Cabildo lleva ya tres años consecutivos forestando el camino al cementerio, lo que permitió conformar un corredor natural que hoy impacta visualmente a cualquiera que transita la zona: los árboles crecen sanos y firmes, demostrando la efectividad del método empleado.

Este año también se concretó, por primera vez, la plantación junto al CEPT N° 3 de paraje Don Alfredo, donde se colocaron 29 ejemplares de acacia cabens en el camino que conecta la Ruta 51 con el paraje Lartigau. La actividad contó incluso con el acompañamiento de Bernardo de Uriarte, del Municipio de Coronel Pringles, quien destacó el valor del proyecto y su bajo costo de ejecución.


La técnica del barbecho: un método simple, natural y efectivo

Uno de los aspectos más interesantes de la entrevista fue la explicación del método de plantación que aplica la fundación. Lejos de “hacer un pozo y poner el árbol”, el proceso comienza seis meses antes, mediante una técnica de barbecho artesanal que algunos productores locales transmiten desde generaciones anteriores.

La mecánica es la siguiente:

  • Se delimita un metro cuadrado donde se colocará la planta.
  • Ese sector se cubre con un cuadrado de silobolsa reciclada, firmemente estaqueada.
  • Durante meses, la ausencia de luz hace que las malezas mueran y no compitan con el futuro arbolito.
  • La cobertura ayuda además a conservar la humedad del suelo y proteger procesos biológicos naturales.

En noviembre, al momento de la plantación:

  • Se retira momentáneamente el plástico.
  • Se cava el pozo, se coloca la planta y se riega.
  • Luego se vuelve a colocar el nylon.

Este sistema contribuye también a reducir riesgos de incendio, dado que en ese cuadrado no queda materia seca que pueda arder. Además, cada árbol recibe un tutor de caño negro, que evita el ascenso de hormigas y ayuda a proteger el tronco del frío invernal, ya que absorbe mayor temperatura.


Imagen Google Maps se puede ver los cuadrados de silobolsa de una de las plantaciones en el Camino al Cementerio de Cabildo

Un vivero que crece y un grupo que aprende

La fundación trabaja además con un grupo de WhatsApp donde conviven saberes técnicos, conocimiento empírico y aprendizajes compartidos. Guadalupe remarcó lo enriquecedor que resulta escuchar a quienes llevan años observando ciclos naturales y aplicando técnicas transmitidas por sus abuelos.

Muchos conocimientos no vienen de libros —afirmó— sino de mirar, probar y entender cómo responde la naturaleza”.

El vivero de Brisa Forestal, que crece año tras año, produce plantas autóctonas e incluso experimenta injertos, métodos de germinación e injertos específicos


Una invitación abierta a sumarse

Si bien la fundación es pequeña y sin exposición pública —no utilizan redes sociales— la invitación está abierta a todas las personas que quieran participar, sin exigencias de tiempo ni compromisos rígidos.

Las tareas de “gestión”, explica Guadalupe, se reducen a coordinar con docentes, fijar fechas y conseguir materiales reciclados como metros de silobolsa, estacas o caños.

Para instituciones interesadas en sumarse, el único requisito es tener en cuenta los tiempos naturales del proceso: entre marzo y abril se realiza el barbecho; en noviembre, la plantación. Por eso, el contacto con los colegios suele iniciarse en febrero.

No pedimos nada más que ganas de colaborar y, cuando es posible, algún material reciclado que siempre ayuda”, señaló.


Un legado que permanecerá

Al finalizar la entrevista, Guadalupe remarcó el sentido profundo del proyecto: dejar algo que permanezca más allá de las personas, que aporte aire, sombra, biodiversidad y belleza al paisaje rural que define a Cabildo y su zona.

La sensación de ver un camino que antes estaba vacío y hoy tiene vida es indescriptible. Los árboles quedan ahí, creciendo, para siempre”, concluyó.

By Cesar Luis Aguero

Bachiller con Orientación Rural en Centro Educativo para la Producción Total N3 pje Don Alfredo, Emprendedor, Diplomado en Periodismo Digital, conocimiento en BPM, POES, coordinador de eventos sociales, compras insumos, Runner.

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