El 7 de enero de 2026, en Minneapolis (estado de Minnesota, EE. UU.), una mujer identificada como Renee Nicole Good, de 37 años y madre de tres hijos, fue fatalmente disparada por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE, Immigration and Customs Enforcement) durante un operativo de detenciones migratorias.
Testimonios de testigos y videos compartidos en redes muestran que Good intentó alejarse de agentes que se acercaban a su SUV cuando uno de ellos disparó varias veces desde la ventanilla, asesinándola. Autoridades locales afirmaron que no hay evidencia de que la mujer participara en actividades delictivas ni que fuera directamente objetivo de la operación. El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, calificó la acción como abuso de fuerza letal por parte de ICE.
Funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la administración del presidente Donald Trump intentaron justificar la acción afirmando que la mujer supuestamente trató de usar su vehículo como arma contra los agentes —descripción que fue claramente refutada por testigos y líderes locales— y calificaron el evento como un acto de “terrorismo doméstico” por parte de la víctima.
Este homicidio se produce en medio de una de las redadas migratorias más grandes en la ciudad en años, con más de 1 000 migrantes detenidos, lo que ha generado protestas y tensiones entre autoridades locales y federales.

Qué es ICE: función institucional y críticas
ICE (Immigration and Customs Enforcement) es una agencia federal dentro del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos encargada de hacer cumplir leyes de inmigración y aduanas dentro del país, incluyendo la detención y deportación de personas que se encuentran de manera irregular en territorio estadounidense o que han infringido leyes migratorias.
Sin embargo, organizaciones de derechos humanos, medios y legisladores han denunciado que ICE ha llevado a cabo arrestos ilegales y operaciones con tácticas agresivas y, en muchos casos, sin base legal, generando temor entre comunidades inmigrantes incluso cuando no hay indicios de conducta delictiva más allá de la situación migratoria.
En 2025, el uso de confinamiento solitario aumentó de forma significativa, con más de 10 000 personas sometidas a aislamiento prolongado, una práctica que numerosas organizaciones internacionales consideran abusiva y contraria a estándares de derechos humanos.

Lista de abusos y controversias vinculadas a ICE durante la presidencia de Donald Trump
Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025, la expansión de las operaciones de ICE ha sido objeto de acusaciones de abuso de poder y violaciones de derechos humanos. A continuación, los eventos y prácticas más citados por medios independientes y organizaciones de derechos humanos (este resumen se basa en reportes periodísticos, de organismos civiles y de parlamentarios):
Incremento en detenciones sin antecedentes penales
Durante este mandato, las detenciones de inmigrantes sin historial criminal crecieron de manera pronunciada, con un aumento de hasta 800 % de arrestos de personas sin cargos penales en los primeros meses de 2025, según análisis independientes. Esto contradice las declaraciones oficiales de que las operaciones se enfocan en “criminales peligrosos”.
Record histórico de muertes bajo custodia
En 2025, ICE registró un total de al menos 30 a 32 muertes en custodia, el número más alto en más de dos décadas, por causas que van desde emergencias médicas no atendidas hasta suicidios y violencia dentro de instalaciones de detención.
Uso de fuerza excesiva y tácticas de militarización
Incidentes como redadas con equipo táctico pesado, uso de gas lacrimógeno y balas de goma contra manifestantes y comunidades —incluyendo iglesias, escuelas y zonas residenciales— han sido documentados en ciudades como Chicago y Minneapolis, lo cual ha sido criticado como desproporcionado.
Quejas ante organismos internacionales.
Coaliciones de abogados y ciudadanos han presentado quejas ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU por el trato agresivo y, en ocasiones, discriminatorio de agentes de ICE contra personas hispanas y comunidades vulnerables, señalando intimidación, arrestos injustificados y utilización de vehículos no identificados en las redadas.

La política exterior: Venezuela y tensiones geopolíticas recientes
En paralelo a estos problemas internos, la administración Trump ha dirigido una política exterior altamente intervencionista en 2025-2026, con un enfoque particular en Venezuela. A comienzos de enero de 2026, las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un operativo militar sorpresa en Venezuela, que culminó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la intención declarada de que Estados Unidos “dirigirá” el país durante una transición. Las autoridades estadounidenses justificaron esta acción como una campaña contra el “narcoterrorismo” y para estabilizar la producción petrolera venezolana.
Trump mismo afirmó que Estados Unidos mantendrá una presencia prolongada en Venezuela para supervisar y explotar sus vastos recursos petroleros, lo cual ha generado críticas de gobiernos extranjeros y expertos en relaciones internacionales como una forma de neocolonialismo o control económico disfrazado de ayuda.
En el contexto del operativo militar estadounidense que culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, las autoridades de Venezuela han reportado que hasta 100 personas perdieron la vida como resultado directo de los ataques aéreos y las acciones terrestres vinculadas a la incursión. El ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, afirmó que esta cifra incluye tanto miembros de la seguridad como civiles que no tenían vinculación con el aparato militar.
Trump sobre Groenlandia y por qué importa
El interés presidencial en Groenlandia no es nuevo: en 2019 Donald Trump ya planteó la posibilidad de “comprar” la isla, idea que generó rechazo en Dinamarca y en Groenlandia. En enero de 2026 volvió a cobrar relevancia pública cuando la Casa Blanca declaró que se estaban estudiando opciones para apropiarse o asegurar el control estratégico del territorio ártico, mencionando argumentos de seguridad nacional y la presencia —según la Casa Blanca— de actividades de potencias rivales en la región. Reuters y otras cabeceras internacionales recogieron esas declaraciones y la reacción de aliados europeos.
Groenlandia fue colonizada por poblaciones nórdicas desde el siglo X y, durante siglos, formó parte del Reino de Noruega. Cuando Noruega y Dinamarca se unificaron bajo una misma corona (siglos XIV–XIX), Groenlandia quedó integrada a ese conjunto político.
Tras las guerras napoleónicas, el Tratado de Kiel de 1814 disolvió la unión entre Dinamarca y Noruega. En ese tratado, Dinamarca retuvo explícitamente Groenlandia, Islandia y las Islas Feroe, mientras Noruega pasaba a manos suecas. Desde entonces, Groenlandia quedó jurídicamente vinculada a Dinamarca sin interrupción.
Este punto es clave: Estados Unidos nunca fue parte de ese tratado ni adquirió derechos derivados de él.
Amenazas a Petro y presiones sobre Colombia
En el periodo reciente el presidente Trump formuló amenazas públicas contra el gobierno colombiano (presidido por Gustavo Petro), incluyendo la posibilidad de acción militar o presiones severas en materia de seguridad y narcotráfico, lo que generó una llamada y luego una invitación formal al Despacho de la Casa Blanca para el presidente Petro. La prensa internacional (AP, RNZ, Al Jazeera y otros) documentó este intercambio y la tensión diplomática resultante.
Donald Trump ha utilizado en varias ocasiones un tono muy duro contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, acusándolo públicamente de ser un “líder del narcotráfico” o vincularlo con la producción y tráfico de drogas. Estas declaraciones fueron emitidas en redes sociales oficiales (como Truth Social), ante la prensa, en el Despacho Oval y en comunicaciones diplomáticas en medio de tensiones bilaterales.
Parte del discurso de Trump incluyó frases como que Colombia está “muy enferma”, que su gobierno “fabrica mucha cocaína” o que Petro sería “el siguiente” en ser objeto de acciones similares a las ejecutadas contra Venezuela.

No hay evidencia judicial ni investigaciones formales en Colombia o Estados Unidos que demuestren vínculos de Petro con el narcotráfico
El propio presidente Petro ha negado de forma enfática cualquier vínculo con el narcotráfico, destacando que su nombre no aparece en ninguna investigación judicial sobre drogas en más de 50 años y lamentando que el presidente estadounidense “hable sin conocer”.
Lo que vemos no es un caso de evidencia factual de vínculos de Petro con narcotráfico, sino una combinación de retórica política agresiva, tensiones ideológicas y un uso de lenguaje hiperbólico para presionar políticamente a un gobierno extranjero.
Las acusaciones de Donald Trump carecen de pruebas judiciales, investigaciones formales o decisiones de organismos competentes que las respalden. En cambio, se inscriben en una estrategia política marcada por la confrontación y el uso deliberado de la desinformación, apoyada en diferencias reales —pero manipuladas— sobre soberanía, política exterior, cooperación en seguridad y visión geopolítica.
Este enfoque no solo busca presionar a gobiernos extranjeros, sino también desviar la atención de los graves problemas legales y políticos que el propio Trump enfrenta en Estados Unidos, incluyendo causas penales abiertas, condenas civiles por fraude, investigaciones por intento de subversión del orden democrático y su aparición reiterada en documentos judiciales vinculados al caso Jeffrey Epstein, un escándalo de abuso sexual que continúa generando impacto institucional y mediático.


