En una nueva entrega de Postales de Verano, dentro del programa Tarde de Verano que se emite por Infocabildo Online, la voz de Liliana Andersen llevó a los oyentes hasta la localidad de Copetonas, un pequeño pueblo rural del sur bonaerense que, en los últimos años, se ha convertido en refugio de quienes buscan calma, naturaleza y calidad de vida.
Liliana se presentó desde un lugar íntimo y cotidiano: mirando el mar. Aunque es vecina de Copetonas, explicó que durante el verano se instala en el balneario Reta, una localidad costera ubicada a apenas 25 kilómetros por ruta. Esa cercanía permite un vínculo permanente entre el pueblo y la playa, dos espacios que, según su relato, se complementan entre la vida tranquila del interior y el movimiento propio de la temporada estival.

Un pueblo que crece desde la calma
Copetonas fue definido por Liliana como un “pueblito rural, lindo y prolijo”, que ha experimentado un notable crecimiento en los últimos años. Muchas personas, relató, eligen radicarse allí atraídas por la tranquilidad, el ritmo pausado y el contacto con un entorno menos acelerado que el de las grandes ciudades.
A unos pocos kilómetros, Reta aparece como la extensión natural de ese estilo de vida. Sus playas amplias, de arenas limpias y olas importantes, se han convertido en un atractivo tanto para familias como para jóvenes, especialmente con la incorporación de una escuela de surf que funciona durante la temporada.
La vida en la peatonal y el pulso del verano
Uno de los espacios que Liliana destacó fue la calle principal de Reta, que durante los fines de semana —y ahora también entre semana en plena temporada— se transforma en peatonal desde las 18 horas. Ese sector se convierte en el corazón social del balneario, con locales comerciales, cafés, food trucks y patios gastronómicos donde turistas y residentes comparten tardes y noches de verano.
La oferta de alojamiento también acompaña ese crecimiento: cabañas, casas y departamentos en alquiler permiten recibir visitantes de distintos perfiles y presupuestos. En ese contexto, Liliana relató su experiencia personal en uno de los paradores más conocidos, “La Pausa”, un espacio frente al mar donde, incluso en días ventosos, se puede disfrutar de un café, una picada y el sonido constante de las olas.

Eventos, tradición y encuentro comunitario
Además del turismo de playa, Liliana mencionó la importancia de las actividades culturales y sociales. Entre los próximos eventos, destacó una fiesta organizada por la agrupación tradicionalista El Relincho, que incluirá fogones, bailes típicos, destrezas criollas y un baile familiar. La propuesta, de carácter libre y gratuito, se realizará en el anfiteatro local y apunta a fortalecer el sentido de comunidad entre residentes y visitantes.
Un túnel bajo la arena y un paisaje singular
Entre los atractivos más curiosos de Reta, Liliana describió el túnel submedanal, una estructura peatonal de más de 100 metros que atraviesa las dunas y permite llegar a la playa con comodidad, especialmente para personas con movilidad reducida. Aunque su función principal es drenar el agua de lluvia del pueblo hacia el mar, hoy también se utiliza como paseo y como vía práctica para trasladar elementos de playa.
Sin embargo, uno de los espacios naturales más valiosos que mencionó fue la albúfera, un ecosistema poco frecuente en la provincia. Se trata de una laguna formada por la mezcla del agua dulce del arroyo con el agua salada del mar, generando un microclima ideal para numerosas especies de aves. Durante el invierno, explicó, es posible observar flamencos, patos y otras variedades, mientras que en verano la presencia humana dispersa parcialmente la fauna, sin restarle belleza al entorno.



Liliana Andersen: Una invitación abierta al mar
Con el sonido del viento y las olas de fondo, Liliana cerró su mensaje con una invitación sencilla pero contundente: conocer Reta y Copetonas como destinos donde el tiempo parece transcurrir de otra manera. Su relato no fue una guía turística formal, sino una experiencia contada desde la vivencia personal, desde alguien que eligió quedarse, mirar el mar y compartir esa postal con quienes escuchan del otro lado de la radio.
Así, su voz se sumó al mosaico de historias que construyen las Postales de Verano, confirmando que, muchas veces, los destinos más valiosos no son los más famosos, sino aquellos que se descubren a través de quienes los habitan.


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