Bahía San Blas, uno de los puntos de pesca deportiva más reconocidos del país, posee características únicas: un fondo submarino con canales, rías y zonas profundas que favorecen la presencia constante de cardúmenes de distintas especies. Ese equilibrio natural convierte al área en un sitio ideal para pescadores deportivos y también en un refugio fundamental para diversas variedades de tiburones.
Entre las especies que más interés generan entre los aficionados a la pesca se encuentran el escalandrún, el gatopardo, el cazón y el bacota. A lo largo de las últimas décadas, estos tiburones fueron parte central de la actividad recreativa en la región. En los años 90, la captura estaba permitida y era una práctica común que incluso se promocionaba en ámbitos turísticos.

Sin embargo, el paso del tiempo y la evidencia científica revelaron el impacto negativo que la pesca indiscriminada generó en las poblaciones de tiburones. Muchas de estas especies tienen ciclos reproductivos lentos y una baja tasa de renovación, por lo que la presión pesquera provocó una caída preocupante en sus números.
A partir de una tesis que llevo adelante el biólogo Luis Lucifora, que puso cifras al descenso poblacional de tiburones, es que encendieron las alarmas. “por cada embarcación que pescara 18 tiburones por marea, representaba una matanza superior a los 3000 ejemplares por temporada” manifesto Lucifora
Hoy, la Argentina cuenta con regulaciones estrictas que prohíben la captura de tiburones costeros, impulsadas por especialistas, organizaciones ambientales y pescadores conscientes que entienden la necesidad de preservar el ecosistema marino. Pese a estas normas, aún se registran prácticas ilegales, y el reclamo por un mayor control y educación ambiental es cada vez más fuerte.
Bahía San Blas continúa siendo un paraíso para los pescadores deportivos, pero también un recordatorio de que la conservación es tarea de todos. Cuidar a los tiburones es cuidar la salud del mar y garantizar que las futuras generaciones puedan seguir disfrutando de la naturaleza en equilibrio.


David Dau: Pionero en la conservación de la especie y su legado
La reacción más fuerte llegó desde el propio ámbito pesquero. El periodista y pescador deportivo David Dau, fallecido en el pasado mes de abril, se convirtió en pionero de la protección del tiburón en Argentina. Tras conocer el trabajo científico, decidió dejar de promover la pesca indiscriminada y comenzó una campaña de concientización que hoy continúa vigente. “Me propuse cambiar la visión de los pescadores y cuidar los tiburones, que son una especie divina y perfecta”, expresó en una de sus entrevistas.
Su iniciativa derivó en el proyecto “Conservar tiburones en Argentina”, que actualmente reúne a más de 150 pescadores deportivos. La propuesta consiste en colocar un pequeño identificador plástico en la aleta dorsal de cada ejemplar capturado. Esta marcación permite estudiar rutas migratorias y hábitos, datos fundamentales para diseñar estrategias de conservación.
El trabajo se realiza con la colaboración de embarcaciones deportivas y comerciales, que marcan y devuelven los tiburones al mar. En la pesca de costa, la tarea se coordina junto a personal de fauna marina. La campaña se expande progresivamente hacia distintas localidades costeras con el objetivo de convertirse en una regulación de alcance nacional
