En una nueva emisión de InfoCabildo Rural, recibimos en los estudios al médico cirujano Víctor Serafini, fundador de Olivos del Napostá, un emprendimiento que combina la producción artesanal de aceite de oliva virgen extra con la promoción de la salud preventiva y el desarrollo turístico sustentable en la región del sudoeste bonaerense.

Desde su doble mirada —médico y productor—, Serafini explicó cómo la olivicultura puede ser mucho más que una actividad económica: puede transformarse en una herramienta de bienestar, educación y arraigo local.

Olivos del Napostá nació en 2015 —recordó— en un predio sobre la ruta 51, km 698,5, donde comenzamos a plantar nuestras primeras hectáreas. El proyecto surgió de muchas horas compartidas con mi colega, el anestesista César Di Domenico, pensando en cómo prevenir enfermedades antes de llegar a la cirugía. Así nació la idea de producir un aceite de oliva virgen extra de alto contenido polifenólico, asociado directamente con la salud preventiva.”

Uniones con el INTA (con sus grupos cambio rural, turismo y olivicultura) y con la comunidad de Cabildo (fiesta de la comida mediterránea) han generado un cambio en la visión de la matriz productiva y en el concepto de Salud de la comunidad

Un olivar que crece con la comunidad

Con esfuerzo y constancia, el emprendimiento se consolidó en un formato artesanal, lejos de los modelos industriales. “No buscamos grandes volúmenes —explica Serafini—, sino calidad y trazabilidad. Incorporamos nuestra propia almazara, el frantoio, lo que nos permite elaborar nuestro aceite y colaborar con pequeños productores de la zona que no tienen aún esa infraestructura. Así trabajamos de forma cooperativa y solidaria”.

Además de la producción, el médico enfatizó el valor del turismo rural como motor de desarrollo. “Queremos que la gente vea dónde se produce lo que consume, que entienda el valor en origen. Eso genera trabajo genuino y afianza a las familias en el territorio”, señaló.

Las visitas al olivar ya son una tradición: se realizan cosechas grupales, podas comunitarias y actividades que combinan aprendizaje, ejercicio físico y convivencia. “Esa es la esencia del estilo de vida mediterráneo —explicó—. No se trata solo de lo que comemos, sino de cómo vivimos, cómo compartimos, cómo nos relacionamos. La soledad y el sedentarismo enferman; el trabajo mancomunado y la vida al aire libre curan”.

Harinas, alimentación y prevención

En Olivos del Napostá también se producen harinas artesanales junto a Ricardo Molini y Alicia Barrera. Aunque aún no generan su propio grano, utilizan cereales orgánicos molidos en pequeño molino local. “Queremos volver a consumir alimentos reales. Las harinas no son malas en sí, lo que enferma es el exceso de refinamiento y los procesos industriales que eliminan nutrientes y contaminan los granos”, explicó Serafini.

victor serafini

El médico subrayó su enfoque integral de la salud: “El objetivo no es curar, sino evitar llegar a la enfermedad. Aunque eso signifique que un cirujano como yo tenga menos trabajo”, bromeó. “Los médicos debemos preservar la salud, no esperar a que el paciente se enferme para intervenir. Y la alimentación es la base: el aceite de oliva virgen extra, consumido regularmente, tiene un efecto protector comprobado sobre el sistema cardiovascular, el metabolismo y el cerebro.”

La Ruta del Olivo y la identidad regional

Serafini también habló sobre los nuevos proyectos que posicionan al sudoeste bonaerense en el mapa de la olivicultura argentina. Uno de ellos es la Ruta del Olivo, iniciativa impulsada por el Ministerio de Desarrollo Agrario provincial. “Se está trabajando para crear un circuito turístico y productivo que integre a los emprendimientos olivícolas de la región —explicó—. Queremos que los visitantes puedan recorrer, conocer, degustar y aprender sobre la producción artesanal de aceites, bajo un lenguaje común que respete el trabajo local y la sostenibilidad.”

En paralelo, avanza otro desafío: la identificación geográfica del aceite de oliva del sudeste bonaerense, que permitirá diferenciar y certificar los productos regionales por su origen y calidad. “Estamos trabajando con la Universidad Nacional del Sur, el CONICET y el INTI para establecer un sello distintivo, medible y verificable, que nos permita competir con identidad propia en el mercado nacional e internacional”, afirmó.

Serafini adelantó que “la Ruta del Olivo podría lanzarse antes de fin de año, mientras que la denominación geográfica podria llegar en 2026”, y destacó que Cabildo es parte central de ese mapa: “Olivos del Napostá es Cabildo”, subrayó.

Jornadas de Olivicultura y Salud

El próximo paso en este camino será la realización de las Jornadas de Olivicultura y Salud, el viernes 14 y sábado 15 de noviembre.

El primer día, en la sede central de la Universidad Nacional del Sur, se desarrollarán charlas y debates con especialistas del CONICET, INTI, INQUISUR y médicos invitados de Buenos Aires. “Queremos unificar lenguajes entre agrónomos, médicos, bioquímicos, farmacéuticos y administradores de salud pública. Si podemos tener un calendario de vacunación, también podemos tener un calendario de alimentación saludable”, propuso Serafini.

El segundo día, la actividad continuará en el campo, con una charla sobre síndrome metabólico e hígado graso, a cargo del Dr. Claudio Incardona, y una recorrida por el olivar, donde Serafini abordará el concepto de medicina integrativa: “Combinar la medicina tradicional con terapias complementarias mejora la adherencia y la tolerancia de los pacientes. No se trata de oponer, sino de integrar.”

Hacia un futuro “punto azul”

Para cerrar, el médico retomó una idea inspiradora: “Los puntos azules son lugares del planeta donde la gente vive más y mejor, donde hay salud, felicidad y comunidad. Muchos están en el Mediterráneo, pero ¿por qué no pensar que el sudoeste bonaerense podría ser uno de ellos? Si logramos integrar alimentación saludable, trabajo en comunidad y una relación respetuosa con la tierra, Bahía Blanca y su región pueden convertirse en un nuevo punto azul del mundo”.

El Dr. Serafini recuperó el concepto de las llamadas “zonas azules”, regiones del planeta donde las personas viven más y mejor, gracias a un estilo de vida saludable, comunitario y en armonía con el entorno. “Allí la longevidad no es un objetivo, sino una consecuencia”, explicó. “Las zonas azules del Mediterráneo —como Cerdeña, Ikaria o Creta— comparten una dieta basada en productos naturales, actividad física cotidiana, vínculos sociales fuertes y una profunda conexión con la tierra.”

Para Serafini, el sudoeste bonaerense podría convertirse en un futuro ‘punto azul’, si logra integrar esos mismos principios: una alimentación de base agroecológica, el trabajo comunitario, el respeto por los ritmos naturales y la valoración de la producción local. “Tenemos el clima, la cultura del trabajo y una comunidad que busca calidad de vida. Si aprendemos a cuidarnos desde lo que comemos y cómo vivimos, Bahía Blanca y su región pueden ser un nuevo ejemplo de bienestar en el mapa mundial”, afirmó.

By Cesar Luis Aguero

Bachiller con Orientación Rural en Centro Educativo para la Producción Total N3 pje Don Alfredo, Emprendedor, Diplomado en Periodismo Digital, conocimiento en BPM, POES, coordinador de eventos sociales, compras insumos, Runner.

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