El clima era cálido, casi como sus labios, la cortina entraba y salía de la habitación con el viento mientras nosotros estábamos ahí abrazados meramente existiendo en una cama con dosel. Mi desnuda pierna se enredaba en una fina seda llamada sábana. La noche anterior sería la última y ahora solo estábamos tristemente esperando nuestros destinos.


Mi linaje no me permitiría una vida llena de amor y pasión, pero si me ofrecería una llena de lujos y dinero. Su vida era sin dudas muy diferente a la mía, y por eso no podríamos estar juntos. Él tenía que trabajar meses para conseguir lo que yo en segundos.


Éramos de mundos distintos y ambos lo sabíamos en el momento en el que decidimos relacionarnos más allá de “una patrona y su empleado”, ambos sabíamos que en algún momento un hombre con tierras y gran apellido iba a reclamar mi mano y tendríamos que separarnos para siempre. Y ocurrió, debíamos olvidarnos de aquellas noches de invierno donde nuestro único cobijo éramos nosotros mismos bajo la inmensidad del universo. Éramos imposibles, y lo sabíamos.


Aunque mi corazón no me permitiría amar a otro hombre de la manera que lo hacía con él, recibía en mi propio cuerpo el alivio de no hacerlo pasar por el sufrimiento y la codicia de mi mundo. Mi consuelo era que aunque miles de kilómetros nos apartasen siempre nos encontraríamos bajo el mismo cielo que alguna noche nos hospedó.

gray concrete triumphal arch surrounded by flowers cielo
Photo by Lisa Fotios on Pexels.com


Aunque mi futuro esposo no era la mejor persona para mí, tendría que aceptar con gracia la oportunidad que se cernía ante mí.
Y de pronto mi cabeza formuló una idea que no se me habría ocurrido antes.


-y si nos marchamos? Propuse a mi único amor.
-no me parece muy propio de una señorita en sus pre nupcias- espetó seriamente, en lo más profundo de mi ser deseaba que su cara cambie a una gran sonrisa y me diga que era todo una mentira, pero no fue así.
-Todo esto fue divertido mientras duró pero debes aceptar que un tipo como yo nunca podrá estar con una chica de tu porte- las palabras salían de su boca y mi cerebro no las procesaba como suyas, puesto que estaban lastimando mi previamente maltratado corazón.
-Sira, no se que pensaste que pasaría con nosotros, pero no quiero que te vayas pensando algo que no es- mi corazón latía tan fuerte que sentí que iba a estallar.
-nunca te amé- y luego de esa frase, ya no recuerdo más nada.


Mi gran amor acababa de confesarme que todo lo que habíamos pasado, nunca significó nada para él. Desperté a medio vestir y sola en la habitación que tantas noches había compartido con él. Tenía un gran dolor en el pecho que aumentaba con el pasar de los segundos.


Procedí a levantarme para terminar de vestir mi poco vestido cuerpo, tendría que aceptar mi destino. En los días siguientes contraje matrimonio, con un gran terrateniente de brillante futuro, el hombre que mi padre había elegido para mí.


Luego de la boda nos mudaríamos a la provincia para vivir allí el resto de nuestras vidas. Mi único amor había resultado en una burla hacia mi persona. Mi corazón aún duele, pero tengo que ser fuerte.

By

Dejá una respuesta

Infocabildo