El intendente municipal Federico Susbielles encabezó el pasado 9 de julio, el desfile por el 208° Aniversario de la Declaración de la Independencia, mencionó palabras alusivas y afirmó “La consigna es simple. Trabajar, trabajar y trabajar. Y el orden es claro, primero Bahía, después Bahía y por último Bahía”

Nos reunimos en Bahía Blanca, como en muchos puntos de la Argentina, para reiterar nuestro compromiso con la Patria, en la búsqueda de esa Nación independiente, soberana, justa y próspera que supieron soñar nuestros patriotas y por la cual lucharon durante muchísimos años en condiciones de adversidad económica, logística y política.

Como hoy, nada les resultó simple o fácil, tuvieron que atravesar vicisitudes y diferencias, y saber pararse sobre ellas para poder avanzar.

208 años después de la declaración de nuestra independencia, creo que podemos coincidir en que tenemos aún grandes desafíos abiertos, cosas por resolver, muchas cuentas pendientes con ese sueño de grandeza y realización que imaginaron nuestros patriotas y los grandes próceres de nuestra historia.

Hay algo que se rompió entre la dirigencia y la ciudadanía, y que sin dudas tiene que restaurarse. La política debe dejar de ocuparse de la agenda y los problemas de la política para abocarse a resolver con urgencia los problemas de la gente.

Tenemos que apoyarnos en valores comunes, que como la Bandera no tengo dudas que nos unen. La búsqueda de la libertad real, el amor por el prójimo, la amistad social, la fraternidad, la equidad, la justicia, la solidaridad, la responsabilidad y la honestidad como faro en la búsqueda irrenunciable del bien común y la dignidad de la persona.

Hay que encontrar puntos de encuentro, un nuevo acuerdo social. La salida no es individual, ni patrimonio de ningún dirigente, la tenemos que construir colectivamente, con el aporte de todos los sectores y todas las personas, con la participación como factor y la diversidad como fortaleza.

Un Estado austero, eficiente y profesional, que potencie las inversiones y el desarrollo económico con la creación de empleo como prioridad máxima.

Esto es igual aquí, y en cada rincón de la Argentina. Nosotros, los bahienses, a solo 4 años de nuestro bicentenario, tenemos que cambiar el rumbo abruptamente para frenar el retroceso de los últimos 100 años.

Pasamos de ser una ciudad central en el pensamiento del futuro de la Argentina, una ciudad brillante y con centralidad política, a ser una ciudad corrida de las grandes decisiones de los poderes centrales, con gravísimas carencias de infraestructura en materia de agua, servicios, pavimento y vivienda, e indignos indicadores de desarrollo social y humanos.

Lo bueno es que tenemos con qué hacerlo. Una ciudad con un puerto listo para seguir creciendo y recibiendo inversiones, buenos liderazgos institucionales, con universidades de relieve, institutos científicos, educadores de relieve, gremiales empresarias, sectoriales y emprendedores de relieve, un sector del trabajo unificado, fuerzas armadas, de seguridad y una justicia comprometidas, artistas y trabajadores de la cultura que nos inspiran e iluminan, y miles y miles de bahienses comunes, con los valores, la resiliencia y la fuerza necesaria para poner su grano de arena cada día, una y otra vez hasta salir adelante.

En esa categoría se inscribe este intendente. Soy un hombre común con responsabilidades importantes. Conozco perfectamente mis limitaciones y mis fortalezas, y sé cabalmente la responsabilidad de representar que tengo en la espalda. Buscaré hasta el hartazgo la unidad de los bahienses.

Necesitamos de todos y necesitamos hacerlo ahora. Desde mi lugar reitero la convocatoria amplia, en la búsqueda de esa unidad, de esa fuerza transformadora, que nos impulse hacia adelante.

Mostramos de lo que somos capaces juntos hace muy poco, después del 16 de Diciembre, una fecha que nos atravesó a todos y nos marcó el alma para siempre, y en la que dimos una respuesta excepcional como comunidad.

La consigna es simple. Trabajar, trabajar y trabajar. Y el orden es claro, primero Bahía, después Bahía y por último Bahía.

Esa es la actitud y la consigna que nos debe guiar. Tengamos confianza. Tengamos fe en nosotros mismos. Si estamos unidos, vamos a tener éxito.

Que Dios, la Virgen de Luján y la Virgen de la Merced nos iluminen en la tarea.

¡Viva la Patria!
¡Viva Bahía Blanca!

By Cesar Luis Aguero

Bachiller con Orientación Rural en Centro Educativo para la Producción Total N3 pje Don Alfredo, Emprendedor, Diplomado en Periodismo Digital, conocimiento en BPM, POES, coordinador de eventos sociales, compras insumos, Runner.

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